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VILLA ROMANA DE VERANES

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Entorno histórico

La Villa Romana de Veranes, es un yacimiento arqueológico que se conocía con anterioridad como Torrexón de San Pedro. Tiene aproximadamente una hectárea de extensión y se encuentra situada en la parroquia de Cenero, en el concejo de Gijón, a unos 12 kilómetros de la ciudad y muy próxima a la antigua ruta romana que comunicaba estos territorios con su capital, Asturica Augusta (Astorga).

En el año 1788, Baltasar Gaspar Melchor María de Jovellanos, el célebre escritor, jurista y político ilustrado gijonés, se sentaba junto a la sombra de las ruinas conocidas como Torrexón de Veranes para revisar personalmente las obras de la nueva carretera desde Gijón hacia Castilla, iniciativa personal suya.

Es en 1917, cuando el nuevo párroco de la abadía de Cenero, Manuel Valdés Gutiérrez, se indignó ante el descontrolado expolio que los vecinos hacían de todo lo aprovechable para sus casas que todavía quedaba entre aquellas ruinas y empieza a darle valor a los restos conservados. Aficionado a la arqueología, al ecónomo convertido en párroco le llamaron la atención algunos restos arqueológicos e inició su estudio. Especialmente, fijó su atención en una estancia octogonal que reflejó de su puño y letra en un plano bajo la denominación de monasterio de Santa María. Manuel Valdés interpretó esta estancia como una construcción típica de la Orden del Temple, sin embargo, hoy sabemos, fuera de toda duda, que se trata de parte del complejo de los baños que formaban parte de la residencia de la villa romana, en concreto el sudatio.

El párroco acudió al Alcalde de Gijón del momento, D. Gil Fernández Barcía, para informarle de la importancia de los restos, sin embargo: “le escuchó con cierto escepticismo porque no estaban las excavaciones arqueológicas entre sus prioridades municipales”. Años más tarde, en 1935, la revista Blanco y Negro publicaría que el primer edil gijonés “hizo entrega entonces de 49 pesetas al párroco de Veranes para la conservación de aquellas ruinas”. A pesar de la escasez de medios, el párroco fue pionero en las investigaciones sobre el yacimiento. Los informes constatan que el religioso realizó catas y descubrió no solo una importante necrópolis medieval sino también tuberías y los muros originales de la villa.

Más tarde, en el año 1981, el entonces director general de Bellas Artes, el gijonés Manuel Fernández Miranda promovió un riguroso plan de investigaciones arqueológicas en Gijón. Tras diferentes estudios realizados a lo largo del s. XX la importancia de la fase romana de Veranes fue puesta de relieve en 1980 por Carmen Fernández Ochoa. Entre 1983 y 1987 se realizaron cuatro campañas de excavaciones dirigidas por Lauro Olmo. Los trabajos arqueológicos se reanudaron en 1997 bajo la dirección de Carmen Fernández Ochoa y Fernando Gil Sendino.

Descripción


Los restos arqueológicos que actualmente se pueden visitar en Veranes, pertenecen a la pars urbana de un gran establecimiento de tipo villa que se construyó en el Bajo Imperio, en el s. IV d.C., sobre las primitivas ruinas de un asentamiento rústico alto imperial de considerable relevancia.



Esta gran casa señorial, perteneciente a un notable propietario, que probablemente se llamaba Veranius, presenta tres fases de reforma y ampliación arquitectónica que se desarrollan a lo largo del siglo IV d. C. La mansión continuará en uso hasta el siglo V d. C. El conjunto se organiza en cuatro terrazas excavadas en la ladera. La entrada principal de la villa está en el flanco oeste y da acceso al patio norte.


La configuración de los espacios permite suponer que el recorrido ceremonial que realizaban los visitantes de la villa se iniciaba en la entrada del patio norte por donde se accedía a la gran logia abierta al mediodía cuyo recorrido conducía a las salas principales de representación.


Cuenta con varios mosaicos y destaca el mosaico polícromo de la estancia de representación (oecus), protegido por una cubierta. También se han hallado sepulcros de la Alta Edad Media.


En el espacio del antiguo comedor romano (triclinium), que con anterioridad había sido una sala de recepción (oecus), se construyó en el s. IV una iglesia de la que podemos ver su planta, de una única nave, rematada en un ábside en forma de herradura.


La función del Torrexón continúa, en la actualidad, siendo discutida. En opinión de Joaquín Manzanares, nos encontraríamos ante una antigua basílica cristiana, con ábside en planta de herradura, tres naves longitudinales, más ancha la central, por cuya zona alta corría, a ambos lados, una hilera de ventanas que iluminaban el recinto, así como escaleras de caracol a cada ángulo para subir a las tribunas situadas en las naves laterales. El pórtico a los pies y el baptisterio adosado al flanco meridional completan la lista de elementos , según este autor. Sin embargo, para el profesor Fernando Marín se trataría de una basílica thermarum bajoimperial, adjudicarían a la planta de este templo un carácter peculiar y originalísimo, entre todas las conocidas de la cristiandad, esto es, una sala de reunión asociada a los baños, aprovechándose el edificio sólo en época medieval con fines religiosos o funerarios.


De lo que no cabe ninguna duda, es del proceso de cristianización que sufre el espacio, así, los indicios de ruina y progresivo abandono de la villa de Veranes coinciden con la aparición de las primeras inhumaciones descubiertas en algunas estancias de la zona señorial.


La excavación arqueológica ha demostrado que las estructuras de la pars urbana se abandonan y amortizan durante la segunda mitad del siglo V o inicios del siglo VI d.C., excepto el triclinium y las estancias próximas a éste. Estos espacios permanecen en pie a lo largo del tiempo y en el siglo IX d.C. sabemos que están siendo utilizados como iglesia de la aldea o lugar de Riera bajo la advocación de San Pedro y Santa María.


En este proceso de cristianización no podemos obviar la aparición de dos sillares de arenisca que contienen símbolos cristianos. Uno de ellos, el crismón de la Abadía, se encuentra actualmente en la puerta de acceso a la sacristía de la actual Abadía de Cenero, a pocos kilómetros de la villa romana de Veranes y fue llevado a este lugar por el párroco de Cenero, D. Manuel Valdés Gutiérrez a mediados del siglo XX. El segundo sillar se halló en el transcurso de las excavaciones de la villa de Veranes en el año 2008, en concreto en la zona de la necrópolis de la villa, en el denominado Patio Norte, en la tumba 593 (según F. Ochoa), actualmente en el Museo Arqueológico de Asturias.


Este sillar, de 0,75 metros de ancho, 0,30 metros de alto y unos 0,20 metros de profundidad presenta en su cara vista grafitos que reproducen al menos cuatro crismones o criptogramas practicados mediante incisión. Estos crismones de tipo constantiniano se han fechado tradicionalmente a partir del siglo IV d.C. en Hispania.


Los paramentos del triclinium conservan en la actualidad alzados que alcanzan los cuatro metros de la fábrica original romana y existen fotografías de Veranes de inicios del siglo XX en las que se aprecia cómo estos muros superaban los ocho metros de altura.


Además de la musealización de los restos arqueológicos, la sala de exposiciones alberga los objetos arqueológicos procedentes de las excavaciones de la villa que ilustran la evolución y la historia del yacimiento desde el periodo romano hasta el fin de la Edad Media.  Los objetos, están agrupados por diferentes temáticas:



  • La villa en el alto imperio, con ejemplos de cerámicas e inscripciones funerarias típicamente romanas.

  • La gran villa tardorromana: donde se muestran objetos relacionados con las actividades económicas: agrícolas, ganaderas y artesanales (carpintería y textil) y actividades metalúrgicas. Monedas y objetos importados muestran el comercio de Veranes en los circuitos mercantiles de época tardorromana. Creencias, ocio y vida cotidiana: objetos de adorno y aseo personal (anillos, agujas de peinado, broches, hebillas y fíbulas, cuentas de collar), materiales de escritura, juegos y caza, y, por último, elementos relacionados con la arquitectura de la villa, especialmente los de hierro.

  • El último espacio de la sala de exposiciones lo ocupan las piezas relacionadas con la transformación de la villa en la Antigüedad Tardía y su paso a la Edad Media.


Rafael Caballero para URBS REGIA


Otra información de interés

 

HORARIO DE VISITAS:

Del 16 de sep. al 15 de jun. Martes a Domingo: 10:00-15:00
Del 16 de jun. al 15 de sep. Martes a Domingo: 10:30-19:00
Semana Santa 10:00-17:00
CERRADO:
Todos los lunes del año, 1 y 6 de Enero, Martes de Carnaval, 15 de Agosto, 24, 25 y 31 de Diciembre

Acceso gratis.

 

Bibliografía

FERNANDEZ OCHOA, C. – GIL SENDING, F. – OREJAS SACO DEL VALLE, A., 2004: “La Villa Romana De Veranes. El Complejo Rural Tardorromano y Propuesta de Estudio del Territorio”, Archivo Español de Arqueología 77 nº 189-190, 197–219.
FERNÁNDEZ OCHOA, C. 2008: “La villa romana de Veranes (Gijón) y otras
villae de la vertiente septentrional de la cordillera cantábrica”, en FERNÁNDEZ OCHOA, C. et alii, Las villae tardorromanas en el occidente del Imperio. Arquitectura y función, Gijón: TREA, 435-480.
IGNACIO LAVILLA, P., 2015: Asentamientos rurales y ciudad en la zona centro-oriental de la actual Asturias en época Tardoantigua: evidencias arqueológicas, TFM Universidad de Cantabria.
FERNÁNDEZ OCHOA, C. – GIL, F., SALIDO, J. – ZARZALEJOS, M., 2021: “Después de la Villa. Ocupaciones y usos tardoantiguos en el yacimiento de Veranes (Gijón, España)”, Abitare nel Mediterraneo Tardoantico, Bari, 483-495.

Portales

 

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