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SAN JUAN BAUTISTA DE VILLAVEGA

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Descripción

La iglesia de San Juan Bautista sita en la localidad de Villavega de Aguilar perteneció al Monasterio de Santa María la Real desde que fuera donado por el Conde Osorio con su mujer Teresa Fernández en 1141.


El edificio es un claro ejemplo del románico palentino construido con piedra arenisca de tamaño regular, cuidadosamente cortada y colocada. La estructura que debió presentar en su etapa original, a pesar de las reformas realizadas en épocas posteriores, apenas se ha visto alterada, por lo que su aspecto actual se corresponde bastante al que debió de presentar a finales del siglo XII y principios del XIII cuando fue construida. De esta época es la nave única dividida en cuatro tramos, un presbiterio rectangular que precede al ábside semicircular, espadaña a los pies del templo, dos ventanas y la portada principal situada en el muro meridional. De época posterior es el atrio, la sacristía, los contrafuertes, el baptisterio y el cierre del campanario.


ÁbsideEn cuanto a la cabecera de la nave, se separa del presbiterio y la nave mediante un arco triunfal apuntado y doblado, el cual está a su vez apoyado sobre dos pares de columnas con curiosos capiteles. Esta cabecera queda cubierta por una bóveda de horno apuntada. El resto del edificio está cubierto por una bóveda de cañón apuntado sostenida por arcos fajones que descansan en semicolumnas adosadas con basas de sección circular y sencillos capiteles, excepto la última parte de la nave, donde se encuentra el coro de madera, que se halla cubierta por un calizo a tres vertientes. En la zona del presbiterio se encuentran dos puertas románicas que poseen un arco apuntado con capiteles decorados sostenidos por columnillas. Una está cegada y sus capiteles representan escenas con leones vueltos y afrontados, con un fondo vegetal; la otra es la que da acceso a la sacristía y sus capiteles están ornamentados con motivos vegetales.


Ya en el exterior, el tambor del ábside queda elevado gracias a un pequeño podium y queda articulado mediante la original división en tres paños realizada mediante el uso de dos columnas geminadas en el piso inferior y de un solo fuste en el piso superior. Los capiteles de las columnas geminadas ilustran en uno animales afrontados y, en el otro, la lucha entre un hombre y un animal o, la hipótesis más aceptada, la cacería de un oso, que vendría a simbolizar la lucha contra el pecado que se da en una buena cantidad de templos. En cuanto a los capiteles de las columnas superiores, uno representa a un león tragándose la columna y, el otro, una lucha de jinetes. Ambos capiteles quedan enlazados con la cornisa de rombos que recorre el ábside.


En el paño central se halla un vano que quedó oculto debido a la construcción en época posterior de un contrafuerte que, junto con los otros dos que se adosan a ambos lados del hemiciclo absidal, sirven para reforzar la edificación. A pesar de ello, sabemos que sus capiteles representan motivos vegetales, hojas esquemáticas y piñas respectivamente. La parte superior, concretamente en la zona del alero, queda decorada por la cornisa de rombos ya mencionada y una hilera de canecillos (que decoran el resto de la cornisa de la nave), entre los que destaca uno que ilustra a un lector y un ave con una serpiente que se enrosca en su cuello.


PortadaLa portada principal, situada en el tercer tramo en el muro sur, es de confección románica y queda resguardada de las inclemencias del tiempo por un atrio de factura moderna. Esta compuesta por un arco apuntado formado por cinco arquivoltas que se apoyan sobre capiteles decorados de manera tosca y con motivos vegetales excepto dos que representan una especie de aves y caballos afrontados. La primera arquivolta está compuesta por unos dientes de sierra entre los que se alternan figurillas humanas, animales y motivos vegetales. La segunda arquivolta posee el mismo dentado pero la decoración sólo aparece en dos huecos. El resto de arquivoltas alternan boceles y medias cañas. Todas ellas quedan sustentadas por cuatro pares de columnas acodilladas que no tienen basas sino que descansan en un plinto.


Destaca su espadaña, de confección románica, que parte desde el hastial. Esta articulada en tres partes con una importa lisa que marca el cambio de tramo. Es cuerpo inferior es macizo, poseyendo tan solo un vano rectangular. El intermedio es donde se encuentran las campanas dentro de dos vanos de medio punto. El tramo más elevado está rematado a piñón.


Respecto a la decoración escultórica, de época románica es la que se encuentra en los capiteles del arco triunfal apuntado, en el vano absidal, en las dos arcadas del presbiterio y en los capiteles y ménsulas de los arcos fajones de la nave.


Los capiteles del arco triunfal se encuentran asentados sobre columnas geminadas. Uno de ellos representa dos grifos afrontados mientras que el otro, muy interesante, ilustra una escena de lucha y mediación compuesta por dos jinetes con cota de malla y yelmos puntiagudos captados en el momento del salto en el que están cruzando sus armas; el de la izquierda toca con su lanza en el escudo de su rival; sin embargo, están separados por la figura del mediador quien sujeta las riendas de los caballos y ha sido relacionado con la figura de un ángel. En cuanto a los capiteles y ménsulas de los arcos fajones, representan básicamente motivos vegetales muy simples y, en uno de ellos, un centauro ya de factura gótica.


La pila bautismal es de confección románica, construida en arenisca y constituida por dos cuerpos. El superior posee forma cilíndrica y está decorado con bandas verticales que presentan dos círculos de hojas cuatrifolias inscritas en círculos. El inferior por su parte posee forma troncocónica invertida y carece de decoración.


Por último, respecto a la imaginería, hubo hace unos años un retablo en la zona del ábside que desapareció y del que tan sólo se conserva el sagrario flanqueado por columnas salomónicas que es utilizado como pedestal de la imagen de la Virgen del Amparo, del siglo XVIII. Entre la imaginería destaca también un San Juan Bautista y un San Antonio en madera policromada del siglo XVI-XVII.


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