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CONJUNTO EPISCOPAL DE TARRASA

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Notas previas

  • Todo el Conjunto Episcopal de Tarrasa fue declarado Monumento Nacional en 1931 y bien de interés histórico-artístico en 1985.
  • Formado por tres edificios, catedral, baptisterio e iglesia parroquial, su origen está en la creación del obispado de Tarrasa, a mediados del siglo V, naunque sufrió muchas modificaciones en los siglos posteriores.
  • A lo largo del siglo XX ha sido objeto de varios procesos de restauración, y desde 2000 a 2008 se ha desarrollado un completo Plan Director del Conjunto Monumental, que ha incluido su estudio, restauración y puesta en valor.

Entorno histórico

Plano del Conjunto Episcopal de Tarrasa según Torrella Nimbó. Pulsar para ampliarTarrasa, la antigua Egara, ha existido como núcleo de población desde antes de la dominación romana y se mantuvo en los siglos siguientes como un centro de importancia en la zona. En ella se han encontrado restos de construcciones de épocas romana, paleocristiana, visigoda, carolingia y románica, así como pinturas de algunas de esas fases y posteriores. Sabemos que fue erigida en diócesis independiente hacia el año 450, en la primera fase de la nmonarquía visigoda, y que el obispado se mantuvo hasta la invasión árabe pero, aunque después de la reconquista carolingia parece que conservó su carácter de capital del Vallés, no volvió a ser sede episcopal.

En este interesante entorno histórico se conserva un conjunto de tres construcciones religiosas en la que se mezclan restos de todas las épocas mencionadas, situado en una pequeña meseta formada por la confluencia de dos torrentes. En la actualidad nos encontramos con dos iglesias con forma de cruz latina, Santa María y San Pedro, y una tercera, San Miguel, cuya planta es una cruz griega enmarcada en un cuadrado del que sobresale un ábside en el costado oriental, que está situada entre las dos anteriores y de la que existen pocas dudas de que se trata de un baptisterio. Estos tres edificios, aunque son de estructura muy diferente y se observa claramente que han sufrido importantes modificaciones desde su construcción hasta el S. XII, reúnen un importante conjunto de características comunes, que hacen recomendable un primer estudio de conjunto antes de describir las características actuales de cada uno de ellos por separado.

Descripción

En el plano general adjunto se observan los resultados de varias campañas de excavaciones arqueológicas parciales que se han efectuado en la meseta a lo largo del siglo XX, enfocadas principalmente a la zona de Santa María y su entorno. Considerando los resultados de las excavaciones y las diferentes etapas que se conservan en los edificios actuales se podrían definir varios periodos constructivos que, de mayor a menor antigüedad y con todas las reservas que se deben tener en un tema tan complicado, vamos a intentar resumir a continuación:




  • Una villa romana, de Fachada oeste de Santa María. la que además se conservan algunos restos de decoración e inscripciones que datan su existencia al menos desde el siglo II.

  • Un primer edificio cristiano, basilical de tres naves, de 9,40m de ancho, considerado de los primeros tiempos del cristianismo en la región.

  • Una basílica que estaba situada en parte por delante de la actual Santa María, y en parte debajo de ella, orientada hacia el este como los edificios que han llegado hasta nosotros, y un baptisterio exterior, evidentemente contemporáneo de ella, situado al este de la basílica, por delante de su ábside y que en la actualidad se encuentra dentro de Santa María. Ambas se consideran de la misma época en que se creó la sede episcopal de Egara.

  • De la cuarta fase, en la que pensamos que se construyó la base del conjunto episcopal actual y cuya fecha de edificación es muy discutida e intentaremos estudiar posteriormente, se conservan el ábside y parte del crucero de Santa María que tenía forma de basílica de tres naves – hoy desaparecidas – de 18,5m de largo. Son también de esta fase el edificio completo de San Miguel y el ábside, todo el crucero y el comienzo de la nave actual de San Pedro, que también sería de tres naves.

  • Finalmente, consideraremos como última fase todas las modificaciones que sufrieron los tres edificios a partir del año 1.000, consistentes al menos en las naves actuales de Santa María y San Pedro y posiblemente parte de los elementos de soporte y de cobertura de todas ellas.


 


Dejando a un lado la villa romana y la iglesia primitiva, de las que hay poca información y cuyos periodos de construcción en principio no corresponden al objeto de nuestro trabajo, nos ocuparemos fundamentalmente de los dos periodos siguientes, los de mayor interés y que sin duda forman parte del Arte Prerrománico Español.


Interior de San Miguel de TarrasaEl conjunto que hemos considerado como contemporáneo a la creación del obispado de Egara, es decir, de la segunda mitad del siglo V, estaba formado por una basílica y un baptisterio. La primera era de una sola nave, de forma rectangular de 15X8,5m, con un ábside también rectangular en su exterior, aunque con forma de trapecio en el interior, de muros muy gruesos, situado en el centro del costado oriental, otro semicircular en el meridional y posiblemente un tercero simétrico al anterior en el costado norte. En el suelo de la nave se conservan restos de un gran mosaico de poca calidad y, tanto en los ábsides como en otros lugares de la iglesia y en su exterior, han aparecido varios sarcófagos y restos de otros enterramientos. El baptisterio era de forma octogonal, semejante al que se ha excavado en la basílica de Barcelona, y contenía una pila bautismal de cuatro lados convexos y los siete escalones tradicionales que definía la liturgia de ese periodo. El conjunto de una basílica y un baptisterio exento fue muy habitual en España en el siglo V y comienzos del VI, dentro del grupo de basílicas paleocristianas como la ya indicada de Barcelona y las de Son Bou (Menorca), Son Peretó (Mallorca), Aljezares (Murcia) ó Idhana a Belha en Portugal entre otras. Sin embargo, el hecho de que fuera de una sola nave con varios ábsides, el principal de una forma poco habitual, y la existencia de enterramientos dentro y en los alrededores de la iglesia, algunas de cuyas características podemos encontrar en La Cocosa (Badajoz), Vega de Mar (Málaga) o Torre Palma (Portugal), nos hacen pensar en que también presenta influencias del estilo norteafricano.


Es al intentar estudiar las edificaciones del cuarto periodo cuando encontramos las características más interesantes, pero a su vez las mayores dudas a la hora de analizar su origen y las distintas fases constructivas, que nos presenta. Antes de pasar a describir cada una de ellas, en su conjunto hay una serie de hechos que es importante destacar previamente:



  • Ábside de San Pedro de Tarrasa con el retablo de seis arcosEl conjunto episcopal. Como hemos definido, se trata de dos iglesias y un baptisterio, con la misma orientación y de ejes paralelos, diseñadas evidentemente como un único conjunto. Este tipo de grupos de edificios religiosos era bastante habitual, tanto en oriente como en el occidente europeo. Generalmente estaban formados por una iglesia catedral, un baptisterio y una tercera iglesia martirial o parroquial, que en Tarrasa serían respectivamente Santa María, San Miguel y San Pedro. Podemos encontrar conjuntos de este tipo y época en Salónica (Grecia), Parenzo y Grado (Italia) y Primuliac (Francia). También los encontramos en Vich y Ausona, ambas del S. IX, y existe información sobre su existencia muy anterior en Évora y posiblemente en Toledo y Mérida, ambas de época visigoda.

  • Las características constructivas. El tipo de aparejo es muy regular, a base de sillares pequeños alternados a veces con ladrillos y utilizando en algunos casos grandes sillares bien escuadrados en las esquinas. En la cubierta se intercalan tejas planas con curvas y un detalle a tener en cuenta es la utilización de ánforas romanas en el interior de la bóveda de Santa María. Esta forma de construcción era ya conocida en la arquitectura romana y paleocristiana, muy poco utilizada en los edificios visigodos que se han conservado, pero habitual en el arte carolingio.

  • La forma de los ábsides. Un detalle que nos parece de gran importancia a la hora de intentar estudiar la fecha dePinturas románicas en un absidiolo de Santa María de Tarrasa construcción de las tres iglesias, es la curiosa diversidad de formas que muestran sus tres ábsides, ya que mientras la planta del de Santa María es de arco de herradura inscrito en un cuadrado, muy semejante a los de San Fructuoso de Montelios, la del de San Pedro tiene forma trilobulada, muy habitual en construcciones cristianas de los siglos V y VI y que recuerda a la planta del Martirium de La Cocosa (Badajoz), mientras que la del de San Miguel es también interiormente en forma de herradura, pero de exterior poligonal, algo muy poco habitual en el arte altomedieval europeo, pero que podría ser una tradición local, ya que se ha encontrado una planta semejante en los restos de una iglesia visigoda descubiertos en el claustro de San Cugat del Vallés. En los tres casos se trata de ábsides de planta ya conocida en edificios anteriores a la invasión árabe, dos de ellos en forma de herradura y con la particularidad añadida de que el arco de acceso y algunas ventanas que se han conservado tenían también forma de herradura. lo que en cierta forma los aleja de una datación inicial de época carolingia y hace más probable situarlos en pleno S. VII visigodo.

  • La decoración pictórica. Consiste en los frescos existentes en las cúpulas de los ábsides de Santa María y San Miguel, y en un retablo añadido en la iglesia de San Pedro, tapando una ventana en arco de herradura pronunciada que se conserva aún en el exterior de la iglesia. En las dos primeras su distribución es en círculos concéntricos, de una forma semejante a los de la cúpula de Centcelles, pero con motivos religiosos que nos recuerdan a la miniatura mozárabe y que, desde nuestro punto de vista, serían del S. X o principios del XI. En el caso de San Pedro, el retablo contiene seis arcos de medio punto, sobre columnas y capiteles, y la decoración pictórica, que parece algo posterior, está dentro y alrededor de los arcos. Además después de la reconstrucción del S. XII se añadieron unos interesantes frescos románicos.

  • Tarrasa: Fachada románica de San Pedro con San Miguel al fondoLos acontecimientos históricos. Como hemos visto, el obispado de Egara sólo existió entre la mitad del S. V y la invasión árabe y debió llegar a su mayor apogeo a lo largo del S. VII, ya que en los concilios de ese siglo existen múltiples referencias a sus sucesivos obispos. Después de la reconquista no volvió a tener nunca la misma importancia dentro de la Iglesia catalana. Si observamos, en paralelo con su historia, las diferentes fases constructivas, nos encontramos con un primer conjunto de iglesia y baptisterio, que pensamos que corresponde a su primera época como obispado. Después aparece un conjunto episcopal de gran importancia y, por último una reconstrucción de parte de dos de las iglesias y muy posiblemente de todo el sistema de cobertura de la tercera. Pero en esta reconstrucción, posterior al ataque en que Almanzor arrasó gran parte de Cataluña en el año 985, se reduce el tamaño de dos de ellas, que pasan de tres a una nave, a la vez que se acorta la que había sido iglesia catedral, suponemos que porque ya no le correspondía ese rango.


Conclusiones

De acuerdo con las características comunes que hemos expuesto y de las particulares de cada una de las tres iglesias, cuyo análisis incluimos en las fichas de Santa María, San Miguel y San Pedro, y basándonos fundamentalmente en los hechos históricos, que permiten asociar la construcción de lo que no parece que haya dudas de que se trata de un conjunto episcopal con la existencia de un obispado, parece como más probable que el Conjunto Episcopal de Tarrasa, tal como ha llegado hasta nosotros, haya pasado por las siguientes cuatro etapas:

1- Creación del Obispado de Tarrasa: Primer conjunto episcopal, formado por la basílica de una nave y el baptisterio octogonal que han aparecido en las excavaciones. Segunda mitad del S.V.

2- Apogeo del Obispado: Construcción del segundo conjunto episcopal, dos basílicas de tres naves y un baptisterio. Finales del S. VII.

3- Asentamiento de la Marca Catalana: Decoración pictórica al menos de los ábsides de Santa María y San Miguel. Siglos IX ó X.

4- Reconstrucción Románica: Motivada posiblemente por la destrucción de parte del conjunto en tiempos de Almanzor, que parece que afectó especialmente a las naves de las dos basílicas – quizá de cubierta plana en madera – y a parte del sistema de cobertura de San Miguel, se restauraron los daños completando la parte que se había salvado, pero reduciendo las basílicas de tres a una nave, rehaciendo parte del sistema de soportes de San Miguel y añadiendo del retablo de San Pedro. Principios del S. XII.

Otra información de interés

Dirección: Plaza del Rector Homs, s/n 08222 Tarrasa. Coordenadas GPS: 41º 34′ 0,70″N 2º 1′ 6,67″E.
Teléfono de Información:
93 783 37 02
Horario de Visitas:
De martes a sábado: Mañana de 10 a 13:30h. Tarde de 16 a 19h. Domingos: de 11 a 14h. Lunes y festivos cerrado. Entrada gratuita.

 

Bibliografía

Historia de España de Menéndez Pidal: Tomo III
SUMMA ARTIS: Tomo VIII

L’Art Préroman Hispanique: ZODIAQUE Ars Hispanie: Tomo II
Los Templos Visigótico-Románicos de Tarrasa: F. Torrella Niubó.

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