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BIBLIA DE RIPOLL

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Notas Previas

  • Referencia: Biblioteca Vaticana, Roma.
  • Dimensiones: 550 X 370mm.
  • 465 folios de vitela en letra carolina.

Entorno histórico

El Abad Oliva, tercer hijo del Conde de Cerdaña y Besalú y bisnieto de Wiffredo el Velloso, que renunció a sus derechos sucesorios y se retiró al monasterio benedictino de Ripoll, llegando a ser su abad y del de San Miguel de Cuxá, fundador de otros muchos monasterios entre los que destaca el de Monserrat y obispo de Vic, es posiblemente el personaje más importante de Cataluña entorno al año 1000, no sólo desde el punto de vista religioso, sino también desde el político y, fundamentalmente, del cultural.

El monasterio de Ripoll, del que se tienen noticias desde el año 880, en el que había una biblioteca que según un inventario del año 979 disponía de 65 libros, sufrió una gran transformación bajo el Abad Oliva hasta el punto de que a su muerte, en 1047, disponía ya de 246 volúmenes, entre los que se encontraban tres biblias de gran tamaño, profusamente decoradas, pues aunque mientras en el periodo anterior los manuscritos de escritorio de Ripoll estaban muy poco iluminados, Oliva fomentó las relaciones con monasterios franceses e italianos de los que se  recibieron manuscritos que sirvieron como inspiración para los nuevos miniaturistas de Ripoll, que se convirtió en el mayor centro cultural de Cataluña, desarrollando un tipo de miniatura inspirada en la iconografía carolingia, muy diferente a todo lo anterior, ya que hasta entonces los manuscritos catalanes tenían pocas imágenes, que serviría como modelo para la pintura y la escultura románicas en Cataluña.

Del scriptorium de Ripoll salieron estos tres ejemplares de la Biblia, quizá desarrolladas dentro de un único proyecto. Uno de ellos desapareció en el incendio de 1835, otro es la Biblia de Roda. El tercero es la Biblia de Ripoll, copiada en el monasterio de Santa María de Ripoll entre los años 1015 y 1020, y que debió trasladarse a San Víctor de Marsella en  1172, cuando Ripoll pasó  a depender de dicho monasterio, y desde allí fue trasladada al Vaticano en el siglo XVII. Actualmente se conserva en la Biblioteca Vaticana donde por error, debido a su gran tamaño, había sido considerada como una “Biblia Atlántica” italiana atribuida al Monasterio de Farfa (Biblia de Farfa), hasta que Pijoán demostró en 1911 que era un manuscrito catalán por la semejanza entre los ciclos del Antigua Testamento de esta Biblia y los de la portada del Monasterio de Ripoll.

Después de la muerte de Oliva la importancia de Ripoll y la actividad del monasterio fue descendiendo paulatinamente hasta que en 1835 se produjo la exclaustración, seguida inmediatamente por el pillaje y el incendio posterior de la iglesia y de la biblioteca, momento en que se perdieron todos los códices que aún conservaba, aunque algunas obras se salvaron al haber sido expoliados antes de esa fecha, por lo que se ha podido estudiar el desarrollo del estilo y las características principales de las obras de su scriptorium.y comprobar sin ninguna duda que las biblias de Roda y Ripoll son obra de este monasterio.

Descripción

La Biblia de Ripoll, como la de Roda, es un manuscrito de gran tamaño que consta de 465 folios de vitela de 550 X 370 mm escritos en letra carolingia, confeccionado en Ripoll entre los años 1015 y 1020. Contiene, además de los libros bíblicos, más de 200 textos que la convierten en una gran enciclopedia sobre las sagradas escrituras, con magníficas imágenes sobre el Antiguo y el Nuevo Testamento.

El hecho de que estas dos biblias y la tercera desaparecida todas de tan gran tamaño, escritas sobre vitela y con multitud de imágenes, fueran creadas en un entorno de tiempo tan pequeño dan idea de la importancia de Santa María de Ripoll en tiempos del abad Oliva, no solo por la calidad  y la capacidad de producción a las que llegó su escritorio, sino también desde el punto de vista de su potencia económica, ya que se ha calculado que para esta Bíblia  se habría utilizado una piel de oveja para cada uno de sus folios dobles por lo que su confección significó el sacrificio de unas 233 ovejas, un gasto muy significativo para un monasterio en aquella época y se hicieron tres.

La creación de las tres biblias parece corresponder a un único proyecto del abad Oliva. De hecho constituyeron un fantástico fondo de imágenes para la miniatura, la pintura y la escultura románicas en Cataluña. Se considera que en parte de la portada principal de la iglesia de San Pedro de Roda se copia el modelo del frontispicio de su biblia, de la misma forma que parte de la portada de la iglesia de Ripoll se copió de la portada de la Biblia de Ripoll, lo que sirvió a Pijuan para demostrar que la que se conocía como la biblia italiana de Farfa era una creación del monasterio de Ripoll anterior a la construccióndel monasterio románici. También podemos encontrar imágenes de ambas biblias utilizadas como modelo en otros manuscritos del escritorio de Ripoll, en obras del monasterio de Cuxá o de la catedral de Gerona, como el Beato de Turín, y también en los claustros de la catedral de Gerona y de San Cugat del Vallés entre otros.

En cuanto a sus autores, todos los textos fueron copiados por el monje Guifré, que incluyó capitales decoradas y adornos en el texto como hojarascas, flores o árboles. En las imágenes, en las que es interesante observar que en las páginas iluminadas los ciclos aparecen en bandas horizontales enmarcadas por líneas, se distinguen dos dibujantes perfectamente diferenciados: uno, de estilo impresionista, fue el autor de la mayor parte de las imágenes, es un dibujante de trazo enérgico, firme y esquemático. El segundo, de menos calidad, al que se le reconoce por las mejillas redondas de sus personajes y porque utilizó la regla y el compás en los dibujos geométricos. Pero en todos los casos las imágenes son coloreadas posteriormente por alguien distintos al creador de los dibujos, tarea en la que también se reconocen al menos dos pintores de calidad muy diferente. Estos mismos artistas se encargarán después de la confección de la Biblia de Roda y volvemos a encontrarlos en otros códices de Ripoll.

Su estilo, aunque conserva características de la tradición del escritorio de Ripoll, está dominado claramente por la influencia de la miniatura románica francesa de monasterios como Fleury y Limoges entre otros, así como por las últimas producciones italianas, con su referencia al arte bizantino e influiría poderosamente en toda la iconografía del arte románico catalán.

 

Bibliografía

Las Biblias de Rodes y Ripoll: una encrucijada del arte románico en Cataluña. Manuel Castiñeiras e Inmaculada Lores Otzét.

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