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BEATO DE SILOS

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Agradecimientos

A Jean-Luc Monneret que nos ha propocionado todas las imágenes de este códice, obtenidas de la versión digitalizada del original del Beato de Silos, después de un gran trabajo de limpieza de las mismas para incluirlas en su libro dedicado al Beato de Silos.

Notas Previas

  •  Referencia: The British Library, Londres (sign. Add. Ms 11695),
  • Dimensiones: 380 X 250mm.
  •  558 páginas den pergamino en letra visigótica minúscula.
  • 106 miniaturas decoradas con oro y plata.
  • Facsímil disponible: M. Moleiro.

Entorno histórico

El Monasterio de Silos, de origen visigodo, desaparece durante la invasión árabe pero fue refundado en tiempos de Fernán González, aunque al sufrir las razias de Almanzor su actividad decae hasta que a mediados del siglo XI fue nombrado abad Santo Domingo que, con gran apoyo de Fernando I, devuelve el impulso monástico a la abadía. Después de su muerte fue canonizado inmediatamente y su sucesor, Fortunio, cambia el nombre del monasterio en honor del Santo abad y construye la iglesia románica, el claustro que aún se conserva y las dependencias monacales.

Es en esa época cuando se inició una biblioteca que en la actualidad contiene más de 140.000 volúmenes y se reactiva un importante escritorio que en ese periodo creó códices tan de tanta relevancia como las Glosas Silenses, las Etimologías de San Isidoro y este Beato, una de las más interesantes copias del Comentario al Apocalipsis de Beato de Liébana que se han conservado, escrito en tiempos del abad Fortunio por los calígrafos Domingo y Muño y terminado de iluminar en 1109 por el prior Pedro.

El manuscrito aún estaba en Silos en el siglo XIV, después no sabemos nada hasta el siglo XVIII cuando el cardenal Antonio de Aragón lo donó al Colegio de San Bartolomé de Salamanca, del que pasó a la Biblioteca Nacional, de donde lo sustrajo José Bonaparte para venderlo en 1840 al British Museum, donde se aún conserva.

Descripción

Es sorprendente que en el monasterio de San Sebastián de Silos, de origen visigodo y que tuvo una gran importancia en el siglo X, muy apoyado por el conde Fernán González, no conste ninguna intención de crear en esa época su propia copia del Comentario al Apocalipsis de Beato de Liébana, cuando proliferaron las copias en otros monasterios de Castilla y León.

Sin embargo casi dos siglos más tarde, en el mismo monasterio aunque ya se llamaba Santo Domingo de Silos, después de la muerte del Santo que había sido el artífice de una nueva época de esplendor, se dedicara un importante esfuerzo a crear uno de los beatos más bellos y lujosos de los que han llegado hasta nuestros días, coincidiendo con la construcción del monasterio románico, con la potenciación de su biblioteca, una de las más importantes de España y con la sustitución del rito mozárabe por el romano en el monasterio, un momento en que el Apocalipsis pierde casi toda la importancia que tenía en la liturgia visigoda. De hecho en su prefacio se indica que su objetivo no era el uso litúrgico, sino el estudio del texto por los monjes.

Encargado por Fortunio a Nunnio y Dominicus, dos monjes de Silos que acabaron en 1091 la copia de los textos, dejando los espacios para las imágenes en blanco, que no fueron añadidas hasta muchos años después – se terminó en 1109 en la misma fecha en que moría Alfonso VI – por el prior y maestro miniaturista Pedro.

El Beato de Silos se inicia con cuatro folios de un antiguo antifonario visigodo e incluye no sólo el ciclo completo de ilustraciones del Apocalipsis y del Libro de Daniel sino también ocho folios dedicados a los oficios de difuntos y una visión muy especial del Infierno. Pertenece a la Familia IIa de los Beatos, en la que están incluidos también códices tan importantes como los de Escalada, Valcavado o Fernando I entre otros.

Es un códice suntuoso, escrito con una magnífica caligrafía en letra visigoda minúscula en la que ya se reconoce la influencia carolina y con 106 miniaturas de colores muy vivos y decoradas con oro y plata, en las que se utiliza la gama cromática más bella de todos los Beatos y se recupera el estilo de la miniatura de San Millán de la Cogolla, basada en la utilización de diferentes combinaciones  de cuatro colores como rojo, azul oscuro, verde oscuro y amarillo o azul, claro, verde claro, salmón y naranja, con gran fidelidad a la estructura de los beatos anteriores y a los contenidos de sus imágenes, pero ya en estilo totalmente románico, aunque como muestra de respeto con la tradición mantiene los arcos de herradura, una característica habitual de los manuscritos mozárabes anteriores.

De hecho, en este beato encontramos tanto las influencias de la miniatura del siglo X, como las nuevas corrientes europeas y un cierto clasicismo, pero en todo ello destaca la influencia mozárabe, con un importante componente musulmán en las lacerías de los marcos decorados y en otros muchos detalles.

El códice parece haber sido poco utilizado porque se encuentra completo y en magnífico estado

Conclusiones

Con un perfecto equilibrio entre el espíritu de los primeros Beatos mozárabes y la modernidad que entnces representaban la reforma gregoriana y el arte románico, este Beato es uno de los Beatos más interesantes y mejor conservados, que ofrece, además de una gran calidad tanto de la caligrafía de sus textos, en la que se conserva la letra visigoda aunque en ella ya se observa la llegada de la carolina francesa como en sus miniaturas, ya de estilo románico pero con total respeto a los primeros beatos de los que se conserva tanto la estructura de las imágenes dentro del texto, como las composiciones de cada escena y, algo realmente interesante, a pesar de que el arco de herradura había desaparecido de la arquitectura al menos cien años antes, en el beato se conserva este tipo de arco así como el componente musulmán de los manuscritos mozárabes del siglo X

 

Bibliografía

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