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LAS IGLESIAS DE BOBASTRO

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Entorno histórico

La ciudad es una creación de un personaje legendario por sus veleidades religiosas (nació musulmán, se convirtió al cristianismo en 899 y, finalmente, se hizo chií en 913) ‘Umar ibn Ḥafṣūn (847-917), quien desde este lugar (con sus hijos que heredaron su poder una vez que él desapareció) construyó una entidad política enfrentada a los omeyas de Córdoba entre los años 880 y 928. Ver BASILICA DE BOBASTRO.

Descripción

En la ciudad de Bobastro construida por ‘Umar ibn Ḥafṣūn hallamos, al menos tres iglesias, que responden a un programa constructivo llevado a cabo por aquel personaje a partir de su conversión al cristianismo en el año 899. Como quiera que en alguna fuente árabe se habla de las “cuidadas y fastuosas iglesias” de Bobastro en el año 903, la mayor parte de ese programa estaría finalizado en esta última fecha.


La más célebre de las iglesias de Bobastro se sitúa en el ámbito periurbano de la madīna, a 13 km de la localidad en cuyo término municipal se ubica, Ardales [IGLESIA I]. Su relación tipológica y conceptual con toda la tradición edilicia producida en Hispania en la Antigüedad Tardía (paleocristiana) o de la Alta Edad Media (visigoda y ciclo mozárabe del norte peninsular) es muy evidente.


Su situación, en la ladera de las Mesas que mira al norte y al oeste, revela un nítido sentido propagandístico, pues fue concebida para ser vista desde lejos por las poblaciones del entorno. Y, contrariamente a la idea que se tiene de ella como entidad aislada sin relación con el entorno, la iglesia es el centro de un amplio complejo monástico o dayr de carácter fortificado cuya construcción se realizó sin duda en el período de dominio de Ibn Ḥafṣūn, que incluye una necrópolis, distancias estancias de almacenaje y silos, una cantera y una muralla de gran contundencia trabajada a soga y tizón.


La concepción constructiva del edificio es más propia de un trabajo escultórico que arquitectónico, pues el edificio parece más esculpido que construido. La peña de arenisca finalmente elegida fue vaciada mediante una intensa labor de cantería siguiendo el eje Este-Oeste propio de la orientación de los templos cristianos. Donde faltaba o escaseaba roca la obra se hubo de completar con muros de ladrillo y mampostería y, asentándose sobre estos, habría de cubrirse con una armadura de vigas de madera que sostendría una cubierta de tejas a dos aguas.


Sin embargo, el proyecto teórico tal y como se planteó (un rectángulo inscrito en la roca con planta basilical en sentido este-oeste) y el resultado final de la ejecución de la obra difieren bastante, lo que se ha achacado a la imposibilidad de aplicar modificaciones en una construcción donde no es posible el derribo de lo tallado para corregir errores. Parece ser, como se viene repitiendo, que el edificio no llegó a concluirse quizás porque la peña elegida era demasiado pequeña para las medidas exigidas por el proyecto planteado. Existe, sin embargo, una grieta que se desarrolla a un determinado nivel en los muros y pilares de piedra que pudo tener que ver en el hecho de que el templo quedara inconcluso.


El resultado final es el de un templo basilical de 16’45 m de longitud máxima coronado por sus respectivos ábsides (los dos laterales de planta cuadrangular y el central con morfología de herradura), precedidos con crucero o transepto, separado de los ábsides por un pequeño escalón. Estos tres habitáculos cuadrangulares se corresponden con cada uno de los ábsides. A los pies, tres naves, quedando la lateral meridional a mayor altura que las otras dos. A efectos prácticos, esto significa que esa nave no formaba parte del conjunto eclesial, lo que no significa que el templo no tuviese un uso litúrgico.


El reparto de los espacios interiores estaría completamente condicionado por la liturgia del rito hispánico o “mozárabe”, de tal manera que se hubieron de crear compartimentos estancos a la manera de capillas independientes en los que se podrían llevar a cabo distintos oficios. La separación más clara habría de ser la que separaba el área de ábside/crucero del resto del templo (naves), seguramente con un iconostasio o mampara de madera para dificultar la visualización del acto litúrgico que se habría de desarrollar en el ábside central o, incluso, en los laterales que actuarían como capillas.


La solución interior de separación entre las tres naves habría de resolverse mediante arcos de herradura (cuatro irían previstos en el planeamiento teórico, reducidos a dos en su resultado final) apoyados sobre pilares cruciformes, como los dos que se preservan, inacabados, entre la nave central y la lateral meridional. Los dos arcos de herradura trabajados en la roca, de aproximadamente 1’80 m de diámetro, ofrecen, por su grado de apertura, una cronología típicamente emiral. En el muro de piedra, están señalados en alzado las líneas de lo que habrían de ser los pilares y el vano inferior de los dos arcos que se emplazan en el muro de separación entre la nave meridional y la central.


Debajo de la nave más septentrional encontramos lo que es un principio de cripta, si bien existe la posibilidad de que, parcialmente al menos, parte del hueco haya sido producido por la detonación de barrenos en el siglo XIX por parte de expoliadores en su desenfrenada búsqueda de “tesoros”.


La “iglesia hermana” de esta es la que se descubrió en la madīna de Bobastro (2001), próxima a la alcazaba de El Castillón [IGLESIA II]. Consiste en una porción (en torno a una tercera parte) de la iglesia metropolitana construida a iniciativa de Ibn Ḥafṣūn, quien no dudó en organizar una diócesis propia con el cargo de obispo, Ibn Maqsīm. Las similitudes en el plano y en las medidas con la célebre iglesia rupestre son absolutas: planta basilical, de tres naves, transepto con triple compartimentación, tres ábsides a mayor altura, con morfología de arco de herradura el central y cuadrangulares los dos laterales y unas dimensiones aproximadas de 15 m. en longitud este-oeste y casi 10 m. de anchura norte-sur, separándose el transepto de las naves mediante un par de escalones.


La iglesia, que mantuvo un excepcional suelo realizado con mortero de cal pintado en almagra de un intenso color rojo, expone una cabecera trabajada en la roca a la manera rupestre y unos muros levantados con sillares de arenisca de la zona. En la nave más septentrional, adosada al lado interno del muro perimetral de la basílica, se localizó una pequeña pila bautismal de fábrica (diámetro exterior máximo, 0’50 cm). En la excavación se pudo constatar que el edificio fue derribado, dato que se confirma con lo afirmado en las fuentes escritas que hablan de una demolición sistemática de cuantos edificios había construido en Bobastro el rebelde ʻUmar.


Finalmente, la tercera iglesia, la más alejada de la ciudad, es la que alberga a la patrona de la localidad de Ardales: ermita de Nª Sra. de Villaverde [IGLESIA III]. Se sitúa junto al arroyo Granado en el Tajo del Buitre cuya utilización como iglesia moderna arranca, cuando muy pronto, del siglo XVI. Varias tumbas de fosa simple excavadas en la roca se sitúan junto a la iglesia. Alrededor de ese conjunto, se distribuía por los alrededores un poblamiento que aprovechaban los abrigos y pequeñas cuevas realizados en los tafonis, acondicionados para tal función residencial. Lamentablemente, la iglesia fue completamente remozada en los años 50 de la pasada centuria, pero a partir de algunas imágenes preservadas podemos suponer que guardaba similitud con la iglesia rupestre (vid. arriba).


Virgilio Martínez Enamorado para URBS REGIA


Otra información de interés

Horarios

  • Iglesia I: (salvo lunes) visitas guiadas de 8.30 a 14.30 h.
  • Iglesia II: abierta al público, protegida por una valla.
  • Iglesia III: abierta solo en ocasiones.

Formas de acceso

  • Iglesia I: desde la carretera que sube al Mirador de la Encantada (MA 448), una caseta de madera y una señalización de carretera, nos avisan que estamos al inicio de un sendero peatonal de montaña, de 700 m, que nos conduce a la iglesia y al conjunto monástico.
  • Iglesia II: en plena ciudad de Bobastro, a unos 100 m a la izquierda del Mirador de la Encantada.
  • Iglesia III: junto a la carretera MA5403, poco antes del desvío que lleva a Bobastro por MA448, se encuentra la ermita de Nª Sra. De Villaverde.

 

Bibliografía

M. GÓMEZ MORENO, 1919. Iglesias mozárabes. Arte español de los siglos IX al XI, Madrid.
I. LOZANO GARCÍA, 1984. “Cerámicas procedentes de Mesas de Villaverde (El Chorro, Málaga) en el Museo Arqueológico Nacional”, Boletín de la Asociación Española de Orientalistas, XX, pp. 359-371.
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– 2004. “La basílica mozárabe hallada en la ciudad de Bobastro (Ardales, Málaga). Intervención arqueológica en el Cerro de la Tintilla-Mesas de Villaverde. Julio-agosto 2001”, Anuario Arqueológico de Andalucía, 2001, vol. III/2: Actividades de Urgencia, Consejería de Cultura, Sevilla, pp. 638-691.
– 2003. Al-Andalus desde la periferia. La formación de una sociedad musulmana en tierras malagueñas (siglos VIII-X), CEDMA, Málaga.
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– 2018. “Bobastro (Mesas de Villaverde, Ardales, Málaga): nuevas aportaciones sobre la ‘base de los ‘aŷam’ del sur de al-Andalus”, en E. Cerrato Casado y D. Asensio García (coords.), Nasara, extranjeros en su tierra. Estudios sobre cultura mozárabe y catálogo de la exposición, Cabildo Catedral de Córdoba, Córdoba, pp. 77-93.
– 2021. La iglesia rupestre de Bobastro y la ciudad de Ibn Ḥafṣūn, Ardales Tur Ediciones, Ayuntamiento ed Ardales/Diputación de Málaga/Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía/Candidatura a Patrimonio Mundial de la UNESCO, Málaga.
A. M. MARTÍNEZ TEJERA, 2016. Estudios sobre las ‘iglesias arabizadas’ del siglo X en el reino de León, Editorial Académica Española, Saarbrücken (Alemania).
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– 2006. Iglesias rupestres de Málaga, CEDMA, Málaga,
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Portales

 

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