Circunstancias históricas

 

ARAGÓN EN LA ÉPOCA VISIGODA

Monasterios visigodos en Aragón, según GEA On Line. Pulsar para ampliar.

No hay duda de la importancia, tanto política como religiosa, de Aragón en el reino visigodo. No sólo existían tres sedes episcopales, Zaragoza, Tarazona y Huesca, en las que se desarrollaron varios concilios provinciales en el siglo VI y otro nacional a finales del VII, también algunos de sus obispos, como Claudio, y Fajón, fueron importantes figuras de la religión, la cultura y la política en el reino visigodo a lo largo del siglo VII, y conocemos al menos seis monasterios de esa época en la región, cinco de ellos situados en el Alto Aragón, estando considerado el de Asán, como el monasterio más antiguo del que se tiene noticia en España. Es evidente que en la época de la invasión musulmana existía ya en la zona una gran tradición cristiana y un importante número de centros de culto.

LA INVASIÓN ÁRABE

Los árabes conquistaron en muy poco tiempo todo el valle del Ebro, prácticamente sin resistencia, pero parece que las tierras altas nunca fueron islamizadas, limitándose a mantener pequeñas guarniciones fortificadas en torres aisladas, suficientes para asegurarse su control y la percepción de los tributos impuestos a la población cristiana. En ellas los cristianos mantuvieron su religión y su forma de vida, así como su idea de independencia, sin ningún tipo de organización pero recibiendo desde el principio un cierto apoyo de la monarquía franca, interesada en frenar fuera de su territorio los deseos de expansión hacia el norte del califato de Córdoba.

En efecto, en el año 778 se someten a Carlomagno las zonas de Jaca, Sobrarbe, Ribagorza y más al este, hasta Barcelona. A comienzos del siglo IX, según las crónicas francas, el conde Aureolo, fallecido en el año 809, mandaba sobre las tierras situadas al sur del Pirineo, frente a Huesca y Zaragoza, mientras que los documentos de Sobrarbe y Ribagorza de esa época hablan a menudo de los monarcas francos. Es evidente la influencia carolingia en todo el Alto Aragón desde principios del siglo IX, lo que desde nuestro punto de vista influyó de forma sustancial en la estructura de las iglesias que analizamos.

ORÍGENES DEL REINO DE ARAGÓN

Se conoce poco sobre los comienzos del condado de Aragón. Es seguro que las montañas al norte de Jaca nunca fueron pobladas por los musulmanes. Como hemos visto, desde el último tercio del siglo VIII, al menos Avance de la línea de conquista, según A. Ubieto. Pulsar para ampliar.la zona montañosa que comprendía los valles de Ansó, Hecho y Canfranc dependió de los reyes francos. Se sabe que un destacamento del ejército carolingio se estableció en el condado de Sobrarbe en los primeros años del S. IX y que Aznar Galíndez I, bisnieto de un tal Galindo que había llegado con los francos a la región, fue conde de Aragón entre los años 809 y 820, extendiendo sus dominios por la cuenca alta del río Gállego, hasta llegar a reconquistar Jaca. Aznar fue expulsado por su yerno García Galíndez que inauguró una dinastía de condes de Aragón de origen navarro, que duraría hasta que, en el año 925, el condado pasó a manos de García Sánchez I, rey de Navarra. En ese periodo, se siguió ampliando el territorio y, en un una época de relativa tranquilidad se produjo un considerable incremento del monacato en toda la zona. San Eulogio de Córdoba visitó Pamplona en el año 848 y dejó constancia de su visita a diversos monasterios como Leire, San Martín de Cillas, Siresa, Igal o Urdaspal, de los que llevó a Córdoba una serie de manuscritos de la antigüedad pagana y cristiana, lo que indica que ya entonces existían en esta zona grandes conjuntos monásticos, posiblemente desde la época visigoda, con bibliotecas bien surtidas e incluso “scriptorium” en algunos casos. De entre ellos hay noticias de que San Pedro de Siresa, aunque de origen visigodo, fue refundado por Galindo Aznares en noviembre de 833 aunque posiblemente fue destruido por Abd al-Malik en la incursión del año 1006, ya que su iglesia actual es de 1082. También hay noticias de San Martín de Ciella, construido entre 833 y 840, del que sólo queda el nombre.

El condado de Aragón, ampliado con nuevas conquistas, se mantuvo en manos del monarca navarro hasta que, en 1035, Sancho Garcés III – el Mayor – dividió el reino entre sus hijos, otorgando la corona de Aragón, ya como reino, a Ramiro I, que además hereda los condados de Ribagorza y Sobrarbe a la muerte de su hermano Gonzalo I. Ambos condados pasarían a la corona de Aragón de forma definitiva.

Durante el reinado de Sancho III el Mayor, suceden dos hechos que influirán de forma importante en el Arte AltoAragonés. La primera fue razzia de Abd al-Malik en 1006, en la que se debieron destruir muchas iglesias, aunque posiblemente esta destrucción afectara más a las naves, generalmente de techo plano, que a los ábsides, cubiertos de piedra. La segunda es el apoyo de este monarca a la reforma cluniacense y su esfuerzo de organización del Camino de Santiago, hechos que introducen de forma definitiva el románico en la península. Hasta medio siglo después, a lo largo de todo el periodo descrito, se construyó por toda la zona dominada por los cristianos una gran cantidad de iglesias del tipo que consideramos AltoAragonés, que sólo fueron cambiando en los detalles de la decoración, dependiendo del estilo imperante en cada momento.

Mientras tanto, la expansión hacia el sur continúa, formando una cuña entre Zaragoza y Huesca, dentro de una estrategia dirigida a aislar a esta última. Como consecuencia de ello, Sancho Ramírez toma por primera vez Barbastro en 1064 y Monzón en 1089. Finalmente Huesca es conquistada en 1096 por Pedro I, con lo que queda ocupada todo el área de nuestro análisis.

 

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