Análisis de resultados

Premisas iniciales

En principio nuestro sistema de datación de las iglesias que hemos llamado, de acuerdo con la nomenclatura de A. Durán Gudiol, de Arte AltoAragonés, ha partido de unas premisas, no demostradas, que nos parecían probables atendiendo tanto a sus características artísticas como a los acontecimientos históricos que se sucedieron desde el año 711 hasta mediados del siglo XII.

Esas premisas básicamente eran:

  • En la época visigoda había una gran raigambre monástica en toda España, también comprobada en el caso del Alto Aragón.
  • El ábside semicircular no proviene de la arquitectura española inmediatamente anterior, sino del arte carolingio.
  • Los arcos de herradura encontrados son mucho más parecidos a los visigodos que a los mozárabes
  • La que llamamos arquería serrablesa no tiene nada que ver con el arte lombardo, no sólo porque es una decoración diferente, sino porque, de acuerdo con las dos premisas anteriores, las primeras iglesias del grupo serían anteriores a la aparición del arte lombardo. Sin embargo sí encontramos arquerías ciegas de un tipo semejante, aunque no idéntico en algunos dibujos de abadías carolingias que han llegado hasta nosotros.
  • La decoración de las iglesias fue variando de estilo según su fecha de construcción, pero se mantuvo la misma estructura.
  • Parece razonable considerar que un número tan grande de edificaciones se hubieran construido en más de los 200 años que contempla la datación tradicional, por lo que plantearse, por los motivos expuestos en los puntos anteriores, que se comenzara a construirlas ya desde la época de dependencia carolingia, podría resultar razonable.


Primeros resultados

Avance de la línea de conquista, según A. Ubieto. Pulsar para ampliar.Nuestra sorpresMapa de situación de las iglesias del Alto Aragón. Ver detalle.a – y nuestra satisfacción – ha sido que al comparar el mapa de iglesias altoaragonesas con el avance de la línea de conquista de la zona vemod cómo los diferentes colores de esos estilos iban cayendo siempre dentro de la zona ocupada en cada periodo. En efecto, vemos que mientras las consideradas “Visigodo-Mozárabes” están situadas muy al norte, en los alrededores de Biescas, las del “Primer Serrablés” siguen el río Gállego, entre Biescas y Sabiñánigo y la más meridional del “Segundo Serrablés” es la de Ordovés. Sin embargo las de las tres últimas fases se extienden por todo el Alto Gállego, que ya había sido reconquistado en esos periodos.

Si comparamos este plano con los de la situación de la línea de conquista hacia los años 920, en el siglo X y en el reinado de Sancho III el Mayor que proporciona Agustín Ubieto, vemos que hay una coincidencia muy estimable. No obstante seguimos insistiendo que sólo exponemos una teoría y que sólo ha sido estudiada una parte del territorio a analizar.


Conclusiones
(provisionales)

Ábside de Saint Germigny-des-Prés (806)Como hemos definido más arriba, teníamos dos objetivos principales al comenzar nuestro análisis de las iglesias prerrománicas altoaragonesas. El primero era obtener una datación normalizada de las mismas, utilizando para ello parámetros que entendemos no han sido muy tenidos en cuenta en las dataciones existentes, mientras que el segundo, posiblemente más ambicioso, sería intentar analizar los motivos, artísticos, históricos y sociales por los cuales existen tantas iglesias de esa época en la zona y porqué se mantuvo durante más de trescientos años una estructura fija en la mayor parte de las iglesias de la zona.

Partiendo de la base de que sólo hemos efectuado hasta ahora un análisis parcial, y de que nuestras premisas iniciales pueden ser discutibles, podemos avanzar ya algunas conclusiones provisionales, que exponemos a continuación únicamente como un apunte preliminar a completar cuando se hayan analizado por este procedimiento las iglesias de toda la zona.

La coincidencia expuesta entre la situación geográfica de las iglesias de cada fase y los límites del territorio cristiano en el periodo correspondiente, permite considerar los parámetros utilizados para la datación al menos como posibles, e incluso como probables, lo que modificaría en gran parte los estudios sobre el Arte AltoAragonés efectuados hasta el momento, fundamentalmente en los siguientes puntos:

  • El ábside semicircular y las arquerías serrablesas provendrían del arte carolingio y las primeras iglesias se habrían construido a principios del siglo IX.
  • Los arcos de herradura utilizados serían una continuación de la arquitectura visigoda existente en la zona, tanto por su forma como porque en su fecha de construcción aún no podemos hablar de un arte mozárabe.
  • La única edificación claramente influenciada por el arte árabe es la torre de San Bartolomé de Gavín, situada en una iglesia de construcción anterior, posiblemente visigoda, y que pensamos fue imitada en algunas torres posteriores como la de San Pedro de Lárrede. No obstante, no creemos que sea encuadrable en el arte mozárabe, ya que no existe ningún otro ejemplo de este tipo en el resto del mozárabe español. Sin embargo, sí se encuentran posteriormente muchas torres de este tipo en el mudéjar aragonés. Entendemos que la torre de Gavín es un hecho aislado dentro de nuestro grupo, que exigiría un estudio específico.
  • El Arte AltoAragonés no sólo no es una rama del arte mozárabe, sino que la normalización que presenta en el diseño de sus iglesias durante tan largo periodo, es absolutamente contraria al espíritu ecléctico que, heredado del visigodo, permitió a los constructores mozárabes edificar iglesias de estructuras tan diferentes entre sí. Un ejemplo de arte mozárabe en la zona es la iglesia baja de San Juan de la Peña, no incluida como AltoAragonés, pero relacionada con otras construcciones mozárabes navarras, como San Millán de Suso.

De acuerdo con todo lo anterior, podemos considerar al conjunto de estas iglesias como el resultado de un diseño propio, nacido en las iglesias del “Primer Serrablés”, diferente del resto de los movimientos existentes en esa época en el occidente de Europa aunque, por supuesto, influido por algunos de ellos.Iglesias AltoAragonesas en el eje Biescas-SabiñanigoEl segundo tema es de más difícil respuesta: Se trata, por un lado, de intentar encontrar una explicación a la construcción de tan gran cantidad de iglesias a lo largo de unos tres siglos en el Alto Aragón. En efecto, entre la Jacetania, el Alto Gállego, el Sobrarbe y el norte de la Ribagorza, se pueden localizar cientos de iglesias prerrománicas o del primer románico. Por ejemplo en el rectángulo que forman Aisa, Jaca, Sabiñánigo y Biescas, de menos de 200 Kms2 existen 54 iglesias de esa época, una cada menos de 4 Kms2, y en una pequeña franja de 4 Kms alrededor del eje Biescas-Sabiñánigo, en total unos 50 Kms2, hay 22 iglesias, una cada 2,5 Kms2, 14 de ellas de tipo AltoAragonés. Por otro lado, se trataría de analizar porqué se mantuvo la misma estructura – ábside semicircular más nave rectangular – a lo largo de más de tres siglos e independientemente del tipo de poder político que existió en cada momento, algo único en el arte medieval y posterior.

Aún planteándonos que, huyendo de los árabes, muchos cristianos emigraran a esas montañas en las que parece que les dejaban vivir relativamente “a su aire”, resulta una proporción excesiva, pensamos que muy superior a cualquier otra zona en la Europa de esa época. Resulta aún más sorprendente al saber que había otras muchas iglesias y monasterios, perfectamente documentadas y hoy desaparecidas y que, debido a las algaradas árabes, muchas de ellas fueron reconstruidas total o parcialmente a principios del S. XI y, a pesar de ese esfuerzo, se seguían construyendo otras.

Se pueden plantear muchos posibles motivos, ninguno de ellos suficiente en sí mismo para justificarlo, pero que podrían aportar una parte de la explicación combinando un conjunto de ellas:

  • En esa zona existió una importante tradición cristiana y monacal desde la época tardorromana, continuada en la época visigoda y, por lo que estamos viendo, ampliada en los primeros tiempos de la reconquista, no sólo por los habitantes de la montaña, sino también por las gentes huidas desde el primer momento de las zonas más bajas de Aragón ocupadas por los árabes.
  • San Bartolomé de Gavín, puerta de acceso del templo a la torre. Foto gentileza de RomanicoAragonés.comEl cristianismo era el elemento aglutinador, no sólo entre estos grupos heterogéneos, sino también entre ellos y el Imperio Carolingio, que pareció desde el primer momento como su único apoyo firme contra los invasores islámicos. Parece razonable que lo convirtieran en la seña principal de identidad de la conciencia antimusulmana que se debió crear en estos territorios y que daría origen a la reconquista, como sucedió en Asturias en la misma época y en circunstancias muy semejantes, y que esto les impulsara a ir “marcando el territorio” en la medida en que lo iban ocupando, no sólo frente al enemigo, sino también como elemento diferenciador de cada pequeño núcleo de población respecto a los del entorno. Otra posibilidad a tener en cuenta es que además, estas iglesias fueran probablemente el edificio más fuerte de los que había en cada uno de esos núcleos, por lo que su construcción podría tener también una cierta importancia defensiva en un territorio y una época tan convulsos.
  • Un tema a destacar es que este movimiento constructivo parece haberse creado y mantenido por la población de a pie, de forma totalmente independiente de los poderes políticos de cada momento. Incluso bajo el reinado de un monarca de la importancia que tuvo en toda España Sancho III el Mayor se siguieron edificando estas iglesias, tan distintas de las que se estaban construyendo en el resto de sus territorios, de las que sólo hay en la zona el ejemplo de San Juan de la Peña. Pensamos que el impulso surge de unas gentes que, aunque posiblemente de diferentes procedencias, tienen un objetivo común y quieren demostrarlo al menos en la religión y en su arquitectura, impulso que posiblemente aprovechasen los distintos gobernantes, pero que no habían generado ellos.
  • Relacionado con la anterior hay que tener en cuenta la forma de desarrollo interno de las comunidades rurales de los Pirineos, y sobre todo su sorprendente disgregación. Parece evidente que en los siglos IX-XI muchas comunidades rurales alcanzaron el desarrollo suficiente para construirse sus propios edificios de culto, siempre con posterioridad a la creación de los núcleos (lo que los franceses llaman “village a maisons” o “village pyrénéen”). Hay noticias de que en Urraul Bajo, cerca de Sangüesa (una zona de Navarra semejante a la analizada) se excavaron bastantes poblados alto medievales, y se veía como en cada pequeña aldea se había construido una pequeña iglesia prerrománica, de planta rectangular, con técnicas similares a las viviendas, de manera que la densidad de iglesias resultante es también muy alta, aunque en este caso su estructura es mucho más simple que en las altoaragonesas.
  • Otra posible causa que apuntan algunos autores sobre esta proliferación de iglesias es de tipo económico, ya que parece ser que las comunidades que mantenían una iglesia no tenían que pagar los diezmos. No parece un motivo suficiente, pero sí sería una ventaja sustancial a añadir a todo lo expuesto
En cuanto al mantenimiento del mismo tipo de estructura de las iglesias durante tan largo periodo, es interesante recordar que dentro del periodo de más de seis siglos, entre el arte romano y el románico en España, sólo dos fases han generado un tipo de construcción normalizada, ambas en pequeños núcleos montañosos, que se libraron gracias a esa orografía – y quizá al poco interés que generaban desde el punto de vista económico – de la dominación musulmana, y que fueron el origen de los dos focos más importantes de la reconquista: Asturias y el Alto Aragón. Los motivos de la misma se pueden extraer de los puntos anteriores: objetivo común de supervivencia, la religión como seña principal de identidad de la conciencia antimusulmana y como bandera de enganche contra el enemigo, y las iglesias como necesidad de una referencia clara y homogénea Pero la génesis y el desarrollo de ambos fueron muy diferentes, lo que condicionó la duración del periodo en que se mantuvo la normalización:
  • Mientras en Asturias el movimiento normalizador fue generado desde la monarquía por Alfonso II el Casto, pensamos que en Aragón surgió del pueblo.
  • La estructura de la iglesia tipo asturiana es mucho más compleja que la de la serrablense.
  • La rápida expansión del reino asturiano modificó en cien años las condiciones que habían generado esa necesidad, el desplazamiento de los centros de poder y los contactos con otras culturas, que agotaron rápidamente su modelo, mientras que en Aragón se mantuvieron de forma muy semejante durante 300 años. En este punto es interesante resaltar que sin embargo Navarra, de expansión también mucho más rápida, sí se fue actualizando a lo largo de ese periodo, adoptando primero el arte mozárabe y, dando la entrada en España posteriormente a la reforma cluniacense, la liturgia gregoriana y el arte románico.

 

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