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LAS IGLESIAS PRERROMÁNICAS DE LOS PIRINEOS ORIENTALES

Nuestra colaboradora Lucía López García, graduada en Historia del Arte por la UCM, nos envía un resumen de uno de sus trabajos, dedicado a las iglesia construidas entre los siglos VIII y X en los Pirineos Orientales. Este resúmen está ampliado con los análisis de Sant Martí de Baussitges y de Sant Romá de les Arenes que incluimos entre las iglesias mozárabes catalanas.

 

I-  MARCO HISTÓRICO

Tras la muerte de Witiza en 710, Akhila, que no reconoce a Rodrigo como sucesor, ostentará el título de rey visigodo independiente en la mayor parte de la Tarraconense, la Cartaginense y la  Narbonense. Éste, habiendo reinado tres años, pacta con los musulmanes y acepta su retirada a Toledo. Ardo, su sucesor, reina siete años resistiéndose a la invasión musulmana. Finalmente Barcelona caerá en el 717-718 y Septimania será conquistada en el 725. La estructura de la población no sufrió cambios notables durante el periodo de dominación musulmana, que continuaba practicando sus costumbres y tradiciones. En el año 752 Pipino el Breve inicia la reconquista de las tierras de Septimania, en ese mismo año comienza el sitio a Narbona, y antes de su muerte ya había restablecido la frontera pirenaica. Carlomagno liberará Gerona del dominio islámico en 785 y Barcelona en el 801. Los intentos de éste por situar la frontera meridional del Imperio en el Ebro fracasaron, emplazando el limes definitivo a principios del siglo IX entre Corberes y el Pirineo, al norte, y el Llobregat, el Cardener, el Segre y la Cuenca del Tremp al sur. No será hasta 180 años después cuando los  territorios al norte y sur de los Pirineos se desliguen políticamente: el Conde Borrel de Barcelona se liberará definitivamente del monarca franco Luís V en 987, después de la razzia de Al Manssur sobre Barcelona dos años antes, procurando la ruptura definitiva de la Marca Hispánica con el poder franco, organizando este territorio en condados y pagi  bajo la figura de un conde francés o foráneo. Finalmente el principio hereditario regirá las sucesiones de Cataluña, conSant Martí de Bautssies. Vista general de la iglesia desde el noresteformando una estructuración interna de la zona que derivará en la independencia respecto al Imperio .

El marco de relación de la Marca Hispánica y posteriormente de los Condados Catalanes con el mundo “europeo” de Carlomagno quedará reflejado en la dependencia de este territorio a la diócesis de Narbona donde la liturgia romana se implanta el 815, la participación de obispos catalanes en sínodos francos desde el 860, la aparición de textos litúrgicos romanos en territorio catalán a partir de 870, la expansión de la orden benedictina desde el norte, y la consolidación de la estructura feudal .

Partiendo de esta evolución histórica conjunta de una parte de los territorios francés y español, nos hace pensar en una evolución arquitectónica también conjunta, de ahí que debamos estudiarlo como una unidad desde el punto de vista de la historia del arte.

Dentro del contexto histórico complejo de los siglos VIII, IX y X en el que hemos visto de forma resumida cómo los Pirineos orientales pasa en pocos años de manos visigodas, a musulmanas y carolingias, se levantan las iglesias sobre las que versa esta ficha. A nuestro parecer, la construcción de la mayoría de las iglesias rurales de esta área geográfica podría haber tenido lugar entre los siglos VIII y X, y está ligada al fenómeno de repoblación, siendo obra de emigrados al norte de Cataluña y sur de Septimania desde Hispania huyendo de la dominación musulmana, y propiciada sobre todo por la persecución de Abderramán I de aquellos que abrazaban la causa de Carlomagno, animando a muchos de éstos a emigrar a dichos lugares y en consecuencia a levantar aquí sus templos . Nuestra hipótesis se basa parcialmente en varios textos que mencionan estas migraciones: en uno del 812 se nos dice que estos inmigrantes ya habían comenzado a poseer y cultivar tierras en la provincia de Septimania desde hacía treinta años o más . Igualmente en documentos de 815 y 819 se hace referencia a españoles del clero o laicado que se refugian en Septimania y la Marca Hispánica . Es significativo el testimonio de Teodulfo, Obispo de Orleáns, el cual recoge este hecho en sus poemas “Paraen. Ad judices”: Narbona [?] una muchedumbre de inmigrantes españoles, que la tiranía de los sarracenos ha rechazado sobre este país. Todos reconocen en mí un compatriota y aclaman un protector? . Incluso Eginardo, biógrafo de Carlomagno, hace referencia en sus anales a las migraciones en el año 827 .

El mundo franco se va a favorecer de todos los que huyeron de la ocupación musulmana de la Península Ibérica. Los textos carolingios hablan de los Hispani alojados por las autoridades y beneficiados del régimen de aprision. Dotados de tierras, éstos debían el servicio armado y a cambio estarían protegidos de las intervenciones de sus vecinos. Del mismo modo, otros reyes francos, como Carlos el calvo, se interesan por estos hombres que, “huyendo del horrible yugo de los sarracenos, tan hostil al nombre cristiano, han buscado en casa de nuestros antepasados un refugio, son sustraídos a la autoridad de los sarracenos, y sin vacilación libremente y voluntariamente, se son sometidos a la de nuestros padres y a la nuestra”, Preceptum pro Hispanis del 11 junio 844 .

Para entender este desplazamiento de Hispani y sus consecuencias en la arquitectura vamos a mencionar el caso de la iglesia parroquial de Santa Leocadia de Fontjoncouse (Aude, Languedoc). La palabra aprisio Sant Martí de Bautssitges. Vista interior de la iglesia tomada desde la cabecera.es empleada por primera vez en un documento del 793, relativo a Juan y a la tierra de Fontjoncouse . Éste, como muchos de sus compatriotas, luchó al servicio de la escuadra franca contra los musulmanes a cambio de recibir dominios en tierras del imperio. Juan hace venir de Hispania a otros colonos para que trabajen sus tierras. Juntos construyeron una iglesia dedicada a Santa Leocadia. Suponemos que en origen esta iglesia tuviera una traza sencilla, un aparejo simple y unas dimensiones reducidas, pero suficientes para satisfacer las necesidades de culto a los primeros y escasos feligreses. Tal vez lo más interesante es que su arquitectura primitiva copiaría modelos, de forma más modesta, del templo del centro peninsular que ellos conocían. De igual modo debemos destacar la importancia del nombre del Santo titular de la iglesia, el cual nos aportará datos sobre la fundación de la misma. En este caso la clara conexión entre Juan, natural de Toledo, y la consagración de su iglesia en honor a Santa Leocadia, mártir patrona de su ciudad .

Aunque existían iglesias ya en muchas de estas regiones desde hacía siglos, la delimitación de los términos parroquiales era aún imprecisa o secundaria en relación a otras formas de organización territorial. En algunas poblaciones la consagración de iglesias y la delimitación de las parroquias en presencia de obispos correspondientes permitía que las élites locales consolidasen su pervivencia social, exponer en la manera en que son estas élites las que participan activamente en la construcción y la dotación de la iglesia, y los que finalmente se dirigen al obispo para que la consagre. Los propios clérigos de las parroquias rurales tenían papel de líderes en la comunidad local, de ahí que presenten en algunos casos autonomía respecto al poder episcopal . Aunque incluso a veces las fundaciones de iglesias nacían al margen de la autoridad episcopal y eran promovidas por las gentes repobladoras .


II- CARACTERÍSTICAS ARQUITECTÓNICAS
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Todas las iglesias de esta franja geográfica (note y sur de los Pirineos Orientales) comparten una serie de características que permiten encuadrarlas en un mismo grupo. Están compuestas de dos partes diferenciadas, nave y cabecera de Sant Mart´tí de Bausstges. Plantaplanta rectangular. La nave única mide entre 8 y 14 metros de largo y entre 4 y 6 metros de ancho, en ocasiones toda ella recorrida por bancos de piedra adosados. En un primer periodo estarían cubiertas con vigas de madera, que se irán sustituyendo progresivamente por cubiertas con bóveda de medio cañón, descansada sobre arcos fajones o directamente sobre contrafuertes laterales . Cabecera rectangular o trapezoidal abovedada, de menor altura respecto a la nave. Estos dos espacios se diferencian mediante un arco de triunfo, estrechando así la entrada al área sagrada. Todo el edificio estaría totalmente revocado tanto por dentro como por fuera.
Suele existir una única puerta de acceso, situada al Sur, sostenida por un arco de herradura y es a través de ella, dejándola abierta, como se iluminaba la nave. Las ventanas son estrechas y abocinadas, a menudo rematadas por una sola piedra monolítica. Una está situada en fondo del ábside con el fin de captar los rayos de luz ascendiendo como el símbolo de Cristo resucitando. Una segunda solía abrirse en el muro Sur.

Los muros están levantados con mampostería de piedras irregulares, ya sea caliza, granito, pizarra o esquisto, dependiendo de la zona geográfica. Casi siempre encontramos opus spicatum, un tipo de aparejo mural para reforzar el aparato y darle elasticidad. Las esquinas se refuerzan con grandes sillares cuadrangulares.

Algunos autores llaman la atención sobre la idea de que estas características arquitectónicas (simplicidad de la técnica constructiva, la utilización de materiales locales, la funcionalidad de la planta y de la elevación) se repiten a lo largo de la historia, de ahí que en ocasiones sea muy difícil datarlas. Nosotros, como ya hemos dicho, las fecharíamos genéricamente entre los siglos IX y X, aunque muchas de ellas tuvieran su origen en construcciones anteriores. En numerosos casos el emplazamiento de las iglesias tiene antecedentes romanos, demostrado con el hallazgo de restos de cerámica o vasijas, y la mayoría de las francesas están situadas sobre las antiguas calzadas .

También era común el expolia de material de las villae romanas vecinas, reaprovechado sobre todo los grandes cubos pétreos en el refuerzo de las esquinas como se ha mencionado. La utilización de la cabecera cuadrada puede ser resultado de la pérdida de técnicas constructivas tras la caída del imperio romano. En las iglesias más primitivas encontramos la forma de triclinium para la comida fraternal de la eucaristía, presidida sin duda por el pater familias revestido de poderes sacerdotales.; Se trataba de agrupar una pequeña comunidad familiar alrededor de una mesa que servirá para el sínodo de la eucaristía.

Más tarde las invasiones van a introducir en la zona Pirenaica oriental el rito Sant Romá de les Arenes. Vista de la iglesia desde el este.hispano. El privilegio del misterio de la celebración eucarística se materializa mediante un arco de herradura, como hemos visto, entre cabecera y nave. Para señalar el altar como punto cardinal, algunas plantas tienen forma trapezoidal. Sant Julià de Boada, por ejemplo, tiene el eje ligeramente desalineado, posiblemente como consecuencia de campañas constructivas diferentes, cuando el recorrido del sol llevaba un camino distinto . El altar se emplaza en el centro del coro, particularidad hispánica , con el sacerdote mirando al Este.

Estas iglesias rurales habrían quedado al margen de las corrientes de la arquitectura carolingia que, en cambio, posiblemente sí conociera los patrocinadores de las iglesias de los grandes monasterios como Sant Pere de Rodes o Sant Miquel de Cuxà . La duda de todo historiador del arte reside en el origen de la influencia constructiva de las iglesias prerrománicas: ¿visigoda, andalusí, mozárabe, carolingia? Como ejemplo mencionamos la teoría de P. Ponsich, el cual analiza la forma de los arcos y la técnica de construcción de Cuxà, y no ve relación con los arcos califales contemporáneos, sino con la arquitectura carolingia. Los únicos arcos adovelados y con las jambas retranqueadas que hay en Cataluña están en las pequeñas iglesias no monacales de Santa Maria de Marquet, Sant Julià de Boada, sant Quirze de Pedret y Sant Miguel d´Olèrdola. Estos ejemplos pueden ser considerados como una de las manifestaciones de la relación de los Condados Catalanes con Córdoba, más que la consecuencia de las influencias de las comunidades monásticas mozárabes. No se conoce la presencia de grupos monásticos organizados como en las otras zonas del NE peninsular, sino tan solo la presencia esporádica de monjes de origen andalusí .

También sería curioso estudiar estas iglesias prerrománicas al norte y sur de los Pirineos Orientales desde su advocación, pues sus títulos vienen determinados por un contexto histórico concreto. 

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