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SAN MIGUEL DE TARRASA

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Notas previas

  • Todo el Conjunto Episcopal de Tarrasa fue declarado Monumento Nacional en 1931 y bien de interés histórico-artístico en 1985.
  • Formado por tres edificios, catedral, baptisterio e iglesia parroquial, San Miguel fue el baptisterio, situado entre las dos iglesias.
  • A lo largo del siglo XX ha sido objeto de varios procesos de restauración, y desde 2000 a 2008 se ha desarrollado un completo Plan Director del Conjunto Monumental, que ha incluido su estudio, restauración y puesta en valor.

Descripción

Plano del Conjunto Episcopal de Tarrasa según Torrella Nimbó. Pulsar para ampliar(Ver previamente la descripción general del Conjunto Episcopal de Tarrasa)


San Miguel, situada en el centro del conjunto episcopal, entre Santa María y San Pedro, es la mejor conservada de las tres. En principio parece indudable que se trata de un baptisterio, hasta el punto de que su primer restaurador, J. Puig y Cadafalch instaló, no sin algunas críticas, la piscina bautismal existente en la actualidad, ya que la original había desaparecido.


Planta de San Miguel de Tarrasa Su imagen exterior, con un interesante juego de volúmenes que se nos presenta como un conjunto de tejados a dos, tres y cuatro aguas de distinta altura, ya nos hace suponer que estamos ante un edificio mucho más complejo que las estructuras de planta basilical de tres naves y un ábside que conformaban inicialmente Santa María y San Pedro. Pero es al entrar en su interior cuando realmente nos encontramos en un mundo completamente diferente. En efecto, su conjunto de arcos, sobre ocho capiteles, que forman el cuadrado que soporta la bóveda central, rodeado por los cuatro compartimentos que corresponden a los lados de una cruz griega, otros cuatro en los ángulos del cuadrado y el ábside, que sobresale en el costado este con acceso mediante un gran arco de herradura, así como su complejo sistema de abovedamiento de los diferentes espacios, todo ello en menos de 100 m2, ofrece una de las imágenes más impactantes del arte prerrománico español.


La forma de su planta que, como hemos señalado, tiene forma de cruz griega inscrita en un cuadrado y, con un ábside exento orientado hacia el este como en las otras dos iglesias de Tarrasa, entronca claramente con las del conjunto de iglesias cruciformes visigodas a que dio origen la importación del modelo del Mausoleo de Gala Placidia en Rávena para la construcción de San Fructuoso de Montelios, que desde nuestro punto de vista fue seguido en iglesias como Santa Comba de Bande, San Pedro de la Mata ó Santa María de Melque y que continuaría en edificios carolingios como Germiny-des-Prés, e incluso en Santa María de Lebeña ya en época mozárabe y en la mezquita del Cristo de La Luz en Toledo, terminada en el año 999.


Desarrollo de las plantas cruciformes: San Fructuoso de Montelios, San Miguel de Tarrasa y Germiny-des-PrésSin embargo San Miguel es la única de ellas que mantiene la estructura de arcos sobre columnas soportando la bóveda central que observamos en Montelios, aunque al añadir los compartimentos de los ángulos se refuerza el sistema de apoyos, aumentando la estabilidad del conjunto.

En este caso en lugar de los tres arcos por cada lado del cuadrado que existen en San Fructuoso, hay sólo dos por lado, apoyados sobre cuatro columnas en las esquinas y otras cuatro más delgadas, una en el centro de cada lado del cuadrado. Su sistema de cobertura, que posiblemente haya sufrido modificaciones respecto a su estructura original, presenta soluciones muy interesantes, ya que está basado en cuatro bóvedas de arista, de ladrillo, en los cuatro brazos de la cruz, otras cuatro bóvedas de cuarto de esfera, éstas construidas de piedra, en los cuatro compartimentos que forman los ángulos del cuadrado de forma que, apoyando la parte curva sobre los muros exteriores, sirven para reforzar los soportes de la bóveda central, semiesférica sobre trompas, que dispone de cuatro ventanas, una a cada lado del cimborrio. Para completar la estabilidad del conjunto, en la separación entre los brazos de la cruz y los compartimentos laterales existen ocho arcos fajones que, partiendo de las cuatro columnas de los ángulos, se apoyan en los muros exteriores, reforzados en los puntos de contacto por pilastras en el interior y contrafuertes en el exterior de la iglesia. Un hecho a tener en cuenta es que los arcos que forman el cuadrado central y soportan la bóveda son de medio punto sobrealzados, a diferencia de San Fructuoso, en el que son arcos de herradura. A pesar de ello, San Miguel, tanto interiormente quizá debido a su sensación de ligereza, como en su exterior por el juego de volúmenes de sus tejados, nos recuerda mucho más al Mausoleo de Montelios que al arte carolingio, en general de aspecto mucho más pesado.


San Miguel de Tarrasa. Vista exterior de la cabeceraSan Miguel de Tarrasa. Vista generalMención aparte merece su ábside, al que se accede por un arco ligeramente continuado en forma de herradura. Está situado en el lado oriental, formando un compartimento exterior al cuadrado, con una forma interior en arco de herradura, muy semejante al de Santa María. Sin embargo exteriormente es poligonal de ocho lados, algo sin precedentes en la arquitectura de la época en España, excepto por los restos de una iglesia visigoda descubiertos en el claustro del monasterio de San Cugat del Vallés, de la misma forma tanto interior como exteriormente, aunque en este caso es de cinco lados, por lo que podría tratarse de una variante local de esa época.


El edificio disponía de tres puertas, una en cada lado excepto en el del ábside, de las que en la actualidad solo queda la del costado sur, muy modificada y que posiblemente en su momento permitía el acceso directo a la nave norte de Santa María.


Otro tema interesante a destacar es la existencia de una cripta martitial situada debajo del ábside, a la que se accede por unas escaleras existentes en el costado sur de su interior. Consta de un pasillo, paralelo al muro este y una cabecera, perpendicular a él, cuya planta está formada por tres lóbulos en forma de herradura, muy semejante a la de San Pedro, aunque en este caso la cobertura de los lóbulos se resuelve mediante bóveda de cañón y la del cuadrado central es plana.


San Miguel de Tarrasa. Estructura de la bóveda central y arquería de soporteEn la fachada oeste, en una zona de diferente estilo de construcción, de peor calidad, nos encontramos una gran ventana de arco de herradura muy pronunciado, de corte claramente mozárabe, prueba de una primera reconstrucción parcial hacia el siglo X, anterior a la románica, pero que también demuestra que el conjunto original es anterior al periodo mozárabe.


En cuanto a la decoración, además de las pinturas existentes en el ábside, sólo existe en los capiteles del cuadrado interior, de tipo corintio esquematizado y poco homogéneos, posiblemente de época romana reutilizados, así como las columnas que son de diferentes grosores. Soportan el conjunto de arcos que, a su vez sustentan los muros de la bóveda central.


Conclusiones

San Miguel de Tarrasa. Cabecera de la cripta

Como se puede observar en todo lo expuesto, San Miguel de Tarrasa es uno de los monumentos más apasionantes y más conflictivos de todo el Arte Prerrománico Español. Por su calidad constructiva y por su diseño, tanto exterior como interior, es comparable a los mejores monumentos europeos construidos después de la descomposición del Imperio Romano y anteriores al año 900, con el valor añadido de que forma parte de un conjunto homogéneo en cuanto a una planificación integral y un tipo de construcción inicial, utilizando el mismo aparejo, semejante y sin duda de la misma época. Por otro lado, tanto su estructura como sus soluciones arquitectónicas tienen antecedentes en España anteriores al S. VIII, pero también se prolongan en el tiempo a algunas construcciones carolingias que se consideran influidas por el arte visigodo. Como complicación añadida nos encontramos con que los tres edificios sufrieron continuas modificaciones y añadidos desde su construcción hasta el siglo XII, y con el hecho de que no se han efectuado estudios arqueológicos que cubran todo el conjunto y, además, existe muy poca información publicada sobre los que se han efectuado de forma parcial.

 

San Miguel de Tarrasa. Detalle de las bóvedasDebido a todo lo expuesto, es prácticamente imposible llegar a una datación definitiva, aunque sí parecen como las únicas opciones posibles, o bien que su construcción inicial se produjera durante el apogeo del obispado de Egara en la última época visigoda, a finales del S. VII o principio de VIII, o que edificaran durante el asentamiento de la Marca Hispánica, en la segunda mitad del S. IX. Por lo tanto y a pesar de que, aunque sin ninguna seguridad, nuestra impresión es que su origen es visigodo, nos limitaremos a exponer los puntos que consideramos como más significativos a favor de cada una de las dos opciones:

         A favor de la tesis visigoda:

  • El apogeo del obispado de Egara es el momento más razonable para construir un importante conjunto episcopal.

  • La estructura basilical de tres naves y un ábside, y la forma de la planta de los ábsides, en Santa María y San Pedro, diseño muy habitual en el arte paleocristiano y que continúa en el visigodo, pero que prácticamente desaparece a partir del S. VIII.

  • La planta cruciforme de San Miguel, con bóveda central a base de arcos sobre columnas y capiteles, con claro antecedente en San Fructuoso de Montelius, que genera una estructura central mucho más ligera que lo habitual en el arte carolingio.

    A favor de la tesis carolingia:

  • El aparejo exterior de las tres iglesias es utilizado en el periodo carolingio y no se ha encontrado en las construcciones del periodo visigodo que han llegado hasta nosotros.

  • Los arcos de medio punto que existen en el conjunto, básicamente los que soportan la bóveda de San Miguel.

Otra información de interés

Dirección: Plaza del Rector Homs, s/n 08222 Tarrasa.
Coordenadas GPS: 41º 34′ 0,70″N 2º 1′ 6,67″E.
Teléfono de Información:
93 783 37 02
Horario de Visitas: 
De martes a sábado: Mañana de 10 a 13:30h. Tarde de 16 a 19h. Domingos: de 11 a 14h. Lunes y festivos cerrado. Entrada gratuita.

 

Bibliografía

Historia de España de Menéndez Pidal: Tomo III
SUMMA ARTIS: Tomo VIII

L’Art Préroman Hispanique: ZODIAQUE
Ars Hispanie: Tomo II
Los Templos Visigótico-Románicos de Tarrasa: F. Torrella Niubó

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