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BEATO DE SAN PEDRO DE CARDEÑA

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Notas Previas

 

  • Referencia: Museo Arqueológico Nacional de Madrid, 1962/73/2
  • Dimensiones: 305 X 190mm.
  • 135 folios de pergamino en letra carolina a dos columnas con unas 34 líneas por página.
  • Se conservan  51 miniaturas decoradas con oro.
  • Facsímil disponible: Códice completo: M. Moleiro.

 

Entorno histórico

De la historia de este Beato, sólo sabemos que en el siglo XIX fue trasladado a Santander desde el monasterio de Cardeña por el Sr. Masa y Sanguinetti y que una gran parte del mismo fue entregado al Museo Arqueológico Nacional de Madrid en 1871. Además de los 135 folios que se conservan en el MAN y de una parte importante que se ha perdido, o al menos están en paradero desconocido, existen algunos fragmentos en sitios tan dispares como folio y medio en la Colección Heredia-Spínola de Madrid y 15 en el Metropolitan Museum de Nueva York.

Parece indudable, tanto por su situación como por la opinión de la mayoría de los expertos, que se trata de uno de las más bellas copias del Comentario al Apocalipsis de Beato de Liébana, datado entre 1175 y 1185, por lo que sería contemporáneo con la Biblia de Burgos, ambos algo anteriores al Beato de Manchester, se supone que los tres creados en el monasterio de Cardeña, en un  estilo románico que ya anuncia el arte gótico. De hecho, ambos beatos comparten una misma referencia heráldica: un castillo como enseña de Castilla.

Descripción

Perteneciente al grupo de los “Beatos tardíos” el Beato de San Pedro de Cardeña, escrito en letra carolina-gótica a dos columnas de 34 líneas por página de 305 X 190 mm, está incompleto y repartido por varios lugares, ya que mientras en el MAN se conservan 135 folios, hay otros 15 en el Metropolitan Museun de Nueva York y folio y medio en la Bibliotea Francisco de Zabálburu de Madrid.

El Beato ha sido maltratado: además de los 16 folios y medio a los  que hemos hecho referencia, otros han desaparecido y se han arrancado con tan poco cuidado que en algunos casos se han rasgado las imágenes.

El texto, según expertos como Sanders, Neuss y Klein, se ha asociado a la Familia IIb en la que también están incluidos los Beatos Manchester, San Andrés del Arroyo y Las Huelgas, aunque con algunas variantes específicas. De hecho existen dudas y diferencias de criterio sobre la posibilidad de que el de Manchester sea una copia de este códice, o que ambos sean o no copia de un mismo beato desaparecido.

Se conservan 51 miniaturas muy bellas, de colores brillantes y decoradas con oro que también se utiliza en la bella decoración de las letras capitulares.

De las ilustraciones se encargaron dos maestros de gran calidad pero de características bien diferenciados, siendo uno de ellos el organizador de textos e imágenes, de extraordinaria calidad tanto en el dibujo como en el color, lo que demuestra una gran formación tanto sobre la base bizantina del arte románico, como sobre las nuevas tendencias de la miniaturas europea e inglesa, pero vinculado con códices españoles anteriores en el movimiento que ofrecen sus figuras, estilizadas y con rostros expresivos que ya anuncian la pintura gótica.

El segundo maestro es de calidad inferior y estilo muy personal, también se inspira el las miniaturas germana e inglesa, en un estilo muy semejante al de la Biblia de Burgos.

En este códice se confirman tanto una indudable relación con todo el entorno europeo y un conocimiento profundo de las últimas tendencias artísticas europeas en los monasterios españoles como un gran interés y respeto por la miniatura española anterior, tanto en los textos como en la estructura de las imágenes del códice que siguen la tradición del Beato de Tábara, el primero que conocemos de esta Familia IIb, anterior en dos siglos y medio.

También es interesante destacar que los cinco últimos beatos que han llegado hasta nosotros, datados entre 1180 y 1220, fueron confeccionados por y para monasterios cistercienses: San Mamede de Lorvao, San Pedro de Cardeña, Santa María la Real de las Huelgas y San Andrés de Arroyo, los dos últimos de monjas. En general son códices suntuosos, de gran calidad todos de la Familia IIb excepto el de Lorvao que es de la Familia I. Todo ello, en un momento en que ha desaparecido de liturgia mozárabe y el Apocalipsis ha dejado de ser utilizado en las celebraciones, lo que indica un gran respeto en los monasterios cistercienses de la Península Ibérica por la tradición y el arte de la miniatura española de los siglos anteriores.

 

Bibliografía

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