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ALARIFES MOZÁRABES EN ZAMORA: IGLESIA DE SAN CIPRIANO

Presentación

Nuestro nuevo colaborador, Ezequiel de Castro Arias, aficionado a la Historia, el Arte y la Arqueología, que dedica su tiempo a su estudio, investigación y divulgación mediante artículos y conferencias sobre estos temas, nos ha enviado este estudio sobre la presencia de alarifes mozárabes en el Románico Zamorano.

Iglesia de San Cipriano
Según leemos en las crónicas del árabe Iza Ben Ahmed, autor de los Anales Palatinos sobre los Califas Hispanoárabes en tiempos de Alhakén II, el segundo de los omeyas cordobeses, la repoblación de Zamora sucedió así:

« …y en este año (280 de la Hégira), Alfonso, hijo de Ordoño, rey de Galicia, se dirigió a la ciudad de Zamora, la abundante en árboles, y fortificándola, la hizo habitar por cristianos, poblando lo que había en torno a ella, hasta el río…. ».

Esta y otras fuentes nos indican claramente que el rey Alfonso III « El Magno »Adan y Eva, no deseando que la ocupación de « Zamora (893 DC) fuera solamente ocasional, al lado de las fortificaciones que construían sus pobladores, alarifes toledanos, y, con casi total seguridad, a sus propias expensas, dejó aquí una guarnición, la ensalzó fundando un obispado, construyó y urbanizó el viejo solar ciudadano e incrementó grandemente su población y la de su alfoz. En consonancia, atrajo aquí, aparte de algunas gentes del norte, a numerosos mozárabes provenientes de Toledo, Coria, Mérida, Madrid, etc., quienes trajeron consigo su liturgia, cultura, costumbres, estructuras sociales y arte. Asimismo trasladaron a estas tierras los cultivos de cereales, vid y olivo, origen este último del zamorano Barrio de Olivares, pues el aceite, desde los tiempos del Imperio Romano, era un bien muy cotizado y fácilmente exportable.

El arte mozárabe, término acuñado por Gómez Moreno en 1.919 en su obra « Iglesias Mozárabes de España », es actualmente más conocido como arte de repoblación. Hay incluso quienes indican que no es un estilo de arte en sí, sino obra de aquellos alarifes de los siglos IX al XI que supieron amalgamar magistralmente en sus obras, ya fueran arquitectónicas, escultóricas o pictóricas (las miniaturas de sus libros como el Beato de Tábara, hoy en la catedral de Gerona, etc.), el arte hispanoárabe con las corrientes neo visigóticas que, en palabras de Bango Torviso, se desarrolló durante dicho período histórico de repoblación en estas zonas. Esto se entiende cuando leemos que los únicos templos a los que acudían los cristianos que vivían en las zonas de la Península Ibérica que estaban bajo  control de los musulmanes eran casi exclusivamente visigodos, pues los dominadores, aunque, gracias a las enseñanzas del Profeta Mahoma respetaban a las « Gentes del Libro », es decir, cristianos y judíos, por ser todos hijos de un mismo padre, Abraham, no solían autorizar prácticamente nunca la edificación de nuevas iglesias de confesiones distintas a la suya.

Timpano ventanal nave central del testeroCreo justo aclarar por ciertas conversaciones que allí mismo mantuve con la persona que se ocupaba de guardar y enseñar la Iglesia, aserto en el que ambos coincidíamos, que, el Santo bajo cuya advocación está la misma, es San Cipriano Obispo de Cartago, no el del mismo nombre de Antioquía, un mago pagano asimismo del S. III DC que ulteriormente se convirtió. Era tal su autoridad moral en la antigua Hispania, que, en el año 254 DC, siendo ya Obispo, interviene en los asuntos internos de la iglesia Hispana en una carta en la que trata de las disputas internas que mantenían Basílides y Marcial, obispos respectivos de Astorga y Mérida, con otros obispos hispanorromanos, quienes les acusaban de permitir entre sus fieles ciertas costumbres o dejes paganizantes.

Según afirma Fernández Duro, antes de la actual del siglo XII, el rey Alfonso V de León fundó en el 1.022 y en el mismo solar una anterior dedicada probablemente también al mismo San Cipriano. Prueba su aserto por los números romanos que aparecen grabados en un crismón, ubicado en un sillar en el muro sur. Al arruinarse el primitivo edificio se construyó el existente, del cual tenemos noticias en un documento que narra la visita a Zamora del rey Fernando II de León en 1.159, así como por una carta de donación del 1.178. Según indica Guadalupe Ramos de Castro, al hacerlo se reaprovecharon no sólo varios sillares labrados que se reubicaron acá y allá por el exterior de la nueva fábrica, sobre todo en el muro sur, sino la capilla mayor, la del evangelio que linda con el muro norte y partes de dicho muro norte.

Indicaré que el Camino de Santiago de la Vía de la Plata, también llamado Vía mozárabe a Santiago, el más antiguo de todos los jacobeos, casi un siglo anterior a la denominada « Vía Francígena », pasaba cerca de este templo zamorano tal como se observa en influencias estilísticas tales como el
taqueado jaqués o ajedrezado sito en el muro norte. Tras cruzar el Duero, subía al pié de la antigua barbacana hacia la zona alta de Zamora donde está situado este Templo.

Seguidamente me centraré tanto en los relieves exteriores que reubicaron en su día en la actual del XII y que pertenecen sin duda alguna a la primitiva fábrica del siglo XI arruinada pocos años después, como a otros que, por suerte, permanecen en su sitio.

1.- Sillares del muro sur. Daniel en el foso de los leones: Clasificándolo según su Detalle fachada este: Daniel entre los leonesrelación con los dos hechos bíblicos veterotestamentarios de los que consta, la historia de Daniel y sus visiones proféticas, este relieve en particular de la iconografía románica se considera por Olañeta Molina como de tipo neutro al igual que la inmensa mayoría de las existentes. Esto se debe a que la escena que representa no es completa. Lo que, en mi opinión, hace especial este relieve es que Daniel, cuya propia existencia y obra hoy está en duda entre los historiadores antiguos, está en actitud orante, pero con las manos unidas sobre el pecho, no con los brazos alzados. Además, los dos leones no lamen sus pies sino que se le abalanzan, es decir, están en actitud rampante como los que figuran en los escudos heráldicos. Tras mucho investigar, he hallado uno similar en cuanto a la posición de los leones y de Daniel, incluso con el mismo nimio halo de santidad que orla la cabeza del profeta (halos parejos se ven en las miniaturas del Beato de Valcabado, año 940). Se localiza en la iglesia Sanjuanista de Santa María de Cela, Bueu, Pontevedra, justo en la portada que daba acceso al cementerio anexo a la Iglesia  y manifiesta sin palabras una oración muy popular en el Medievo, « Libérame Señor de la muerte eterna ». En este caso, los leones, que suelen simbolizar la fuerza y el bien, pasan a ser ilustraciones del pecado y del mal. Basado en ello colijo que, factiblemente, el de la iglesia de San Cipriano de Zamora tendría en su día idéntica función en la hoy anulada portada norte que daría acceso al Camposanto anexo entonces existente.

Bestia del Apocalipsis, s.XI2.- Sillares del muro sur. La Bestia del Apocalipsis: Históricamente tiene su arranque en la hidra de Lerna y el mito de Hércules. Uno de sus doce famosos trabajos fue precisamente matar a esta serpiente monstruosa que habitaba en la antigua Argólida (Grecia). Su simbología, el mal, ha estado abierta desde antiguo a muchas opiniones. Unos decían que encarnaba a ciertos emperadores romanos, Nerón, Domiciano, etc. por su encarnizada persecución contra los cristianos, otros que sus siete cabezas aluden a los siete pecados capitales, etc. Figura representada en los Beatos desde épocas remotas como observamos en el Beato de San Miguel de Escalada (945), escrito e ilustrado por el monje Magius en el monasterio dúplice mozárabe de San Salvador de Tábara, hoy en la Biblioteca Pierpoint  Morgan, New York. En mi opinión, este relieve de finales del siglo XI es seguramente obra de alarifes mozárabes, quienes debieron copiarlo, tal como era y fue durante siglos muy común de alguna lámina tomada de uno de estos libros.

3.- Sillares del muro sur. Relieve en mármol blanco: Éste es el que siempre Relieve mármol blanco muro sur, episodio de la vida de S.Cipriano s. XIme ha generado más dudas tanto sobre su simbología como sobre su origen y datación. Respecto a lo primero, hay quien opina que representa un episodio de la vida de San Cipriano. De ser tal el caso cuan yo asimismo opino, la figura humana con media calva de la esquina inferior izquierda que alza una Cruz en sus manos, sería el propio Santo. Justo arriba, una fiera fijándonos en su cabeza, aunque sus pies parecen humanos, está a punto o saltando sobre él. Ocupando toda la parte de la derecha hay un río en el que se  observan un tronco flotando arriba y un pez abajo. El objeto tronco piramidal que está en el centro es una artesa, utensilio usado desde tiempos remotos lo mismo para amasar el pan que para lavar la ropa. Por lo antes expuesto, podría datarse en el S. XI por mano de alarifes mozárabes como los demás relieves reubicados a lo largo de este muro sur.  No obstante, debido al peculiar material en que fue tallado, mármol blanco, lo cual me desconcierta, pues tras mucho investigar no conozco en toda la provincia ningún elemento similar o tallista medieval que lo usara, también deberíamos estar totalmente abiertos a la posibilidad de que fuera un elemento reutilizado de época anterior, quizás de tiempos paleocristianos o visigóticos.

4.- Testero, Tímpano del ventanal izquierdo: Las cuatro figuras humanas que se ven representadas son varios Ventanal capilla izqd testeroApóstoles vestidos al uso tardorromano-visigótico y están dispuestos según el estilo de las procesiones de Santos que se observan comúnmente en los laterales de los sarcófagos paleocristianos. Debo apuntar, pues es preciso para fundar mi aserto, que el Corán prohibía bajo pena de muerte la edificación de nuevas iglesias que no fueran de su confesión. Por tal razón, los mozárabes, es decir cristianos que vivían en las zonas ocupadas por los musulmanes, sólo podían ir a los templos visigóticos que aún quedaran en pié para celebrar sus liturgias, en los cuales indudablemente habrían sarcófagos paleocristianos. En cuanto a las figuras, he identificado a las dos primeras de la derecha, San Pedro, quien porta en sus brazos una Cruz patada visigótica, pues es muy similar a las de su bella orfebrería, y San Pablo, quien inclinado, parece estar dialogando con él. Imágenes idénticas a éstas, aunque su opuesto en el espejo, se hallan en los laterales de los famosos capiteles de San Pedro de la Nave. Apoyándome en tales analogías, los otros dos Apóstoles creo que podrían ser San Bartolomé, con los brazos levantados en actitud de oración, y Santo Tomás.

5.- Testero. Capiteles y cimacios: Se ornan con adornos Detalle capitel izqda nave izqda testero S.XIgeométricos de influencia visigótico-hispanoárabe similares también en su forma a los del templo de Santa Comba de Bande, Orense. Dicho esto, es preciso indicar que las decoraciones visigóticas que no aluden concretamente al simbolismo de la Eucaristía (racimos de uvas, pelícanos, etc.), están a su vez muy influidas por el entramado y dibujos de los tejidos y alfombras elaboradas e importadas del Califato Omeya de Damasco.

6.- Testero. Tímpano de la nave central: Estimo que este particular relieve tiene dos posibles iconografías aparte la inscripción que figura arriba y a la derecha de la misma, posiblemente la placa fundacional de esta iglesia. La primera sería la del Ecce Homo, es decir, Cristo entre dos soldados romanos armados que le señalan con una de sus manos. La segunda, avalada por su especial ubicación, exactamente sobre el ventanal de la nave central del testero o cabecera recta, pues esta parte sobrevivió a la ruina de la primitiva iglesia del siglo XI, podría ser una representación de la muerte de San Cipriano, obispo de Cartago, por decapitación.

Detalle capitel saetera muro norte s.XI (Huida a Egipto)7.- Muro norte. Ventanal y canecillos: Son los restos no arruinados del primitivo templo del siglo XI. En los capiteles se ven representados un pelícano y la iconografía de la Huida a Egipto a izquierda y derecha. Ampliaré que tanto los cimacios como el tímpano, en este caso, la piedra clave del ventanal, están ornamentados con diseños geométricos de estilo hispanoárabe.  Y respecto a los escasos canecillos, solamente hay uno historiado, que representa a Adán y Eva.

Como colofón indicaré que el reino musulmán de taifas de Toledo, aparte de pagarle grandes tributos, debía estar en buenas relaciones personales con el de Castilla y León en tiempos del rey Fernando I, puesto que el infante Alfonso, futuro Alfonso VI y conquistador de dicho reino a la muerte de su rey en el 1.085, se refugia allí tras perder la batalla de Golpejera huyendo de su hermano mayor, el rey Sancho II. Ello factiblemente favorecería poco después de la conquista la venida de mozárabes a Zamora, plaza fuerte importantísima del reino. Recordemos que nuestra ciudad había sido repoblada asimismo entre otros por mozárabes toledanos y que en Toledo existían multitud de iglesias visigóticas hoy desaparecidas.

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