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Hemos visitado lo mejor del Arte Asturiano

 

La invasión árabe truncó el desarrollo del Arte Visigodo, que había llegado a un alto nivel de calidad y originalidad que conocemos gracias a algunas iglesias que se han conservado en zonas rurales, cuya principal característica es una gran libertad en el diseño de la estructura y la utilización del arco de herradura. Sorprendentemente, la monarquía asturiana, que se declaraba heredera directa de la visigoda, desarrolló, básicamente en el entorno del S. IX, un estilo, que llamamos “Prerrománico Asturiano” de características muy distintas al del periodo anterior, basado en la vuelta al uso del arco de medio punto y en una estructura predefinida de sus iglesias, de planta basilical con tres naves y tres ábsides de testero plano, que se utilizó en tiempos de Alfonso II y Alfonso III, pero que no fue respetada por el misterioso arquitecto de Ramiro II, que en ocho años construyó tres edificios excepcionales. En este viaje pretendemos estudiar, en sus edificios más importantes, las principales características del Arte Prerrománico Asturiano.

San Julián de los Prados

Construida por Alfonso II a 1 km de Oviedo, es de planta basilical de tres naves, separados por arcos de medio punto sobre pilares cuadrados con cubierta de madera a dos aguas la central y a una las laterales. Tiene una nave transversal, más alta que la central y con el mismo tipo de cubierta, cabecera recta de tres ábsides abovedados con una cámara secreta sobre el central y un vestíbulo con dos cámaras laterales. Conserva restos de pinturas de gran interés.

Santa Cristina de Lena

Construida durante los ocho años de reinado de Ramiro I, es una pequeños iglesia de una sola nave rectangular, que incluye el presbiterio elevado con un iconostasis de tipo mozárabe y una tribuna, también elevada, sobre el pórtico. Tiene cuatro anejos rectangulares: una capilla mayor, un vestíbulo y dos sacristías laterales. Toda ella cubierta por bóveda de cañón con contrafuertes. Decoración de varias épocas: visigoda, ramirense y mozárabe.

Santa María del Naranco

Se trata de un palacio de recreo de Ramio I, formado por dos naves superpuestas de planta rectangular, ambas abovedadas, con dos miradores, uno a cada lado, en la superior, que forman dos salas en la inferior. Cubierto con bóvedas de cañón sobre arcos perpiaños que corresponden a contrafuertes en el exterior y con una magnífica decoración esculpida de gran armonía con el edificio, significa un gran cambio de estilo respecto a los monumentos anteriores..

 

 

San Miguel de Lillo

Situada muy cerca de la anterior, debió ser la basílica del conjunto palacial de Ramiro I. De planta basilical de tres naves pero de puro estilo ramirense, muy distinta a las del periodo anterior. Sólo queda la tercera parte ya que el resto se hundió en la Edad Media por un desprendimiento de tierra. Totalmente abovedada con un sistema muy complejo. Las naves están separadas por columnas, conserva una tribuna sobre el pórtico y una rica decoración.

San Salvador de Valdedios

Construida por Alfonso III para su retiro, fue consagrada en 893. De planta basilical, con tres naves, cubiertas porbóveda de cañón, de cuatro tramos separados por arcos de medio punto sobre pilares cuadrados, con cabecera tripartita plana, algo mayor la capilla central, una tribuna sobre el vestíbulo y pórtico lateral. Ventanas con alfiz y restos de pinturas en el interior. Es uno de los edificios más interesantes del prerrománico español.

San Miguel de Escalada

Construido por monjes que provenían de Córdoba, es una de las iglesias más interesantes del periodo mozárabe. Consta de tres naves separadas por arcos de herradura sobre columnas y capiteles, con un crucero de la misma anchura que las naves, separado de ellas por una iconostasis también de arcos de herradura sobre columnas, y tres ábsides, de planta en forma de herradura inscrita en un cuadrado, de mayor tamaño el central que los laterales.

Resumen del Viaje: 17 a 19 de Octubre de 2014

Sin que sirva de precedente, todo a transcurrido según lo previsto;

Salimos de Madrid el viernes a las 9h y, después de una larga charla sobre la Historia y el Arte de la Monarquía Asturiana durante el viaje, llegamos a comer a Pola de Lena -en este punto de la restauración es importante destacar lo acertado de las recomendaciones de nuestros socios, y también amigos, Sara y Guillermo, propietarios de los Apartamentos SARKA, que nos permitieron degustar en el viaje la estupenda gastronomía asturiana-.

Después de una magnífica comida visitamos Santa Cristina de Lena, quizá el más bello y especial de los monumentos prerrománicos asturianos, que sorprendió muy favorablemente a los viajeros que no lo conocían, donde pudimos empezar a analizar las especiales características de la obra del “Genial Arquitecto de Ramiro I“.

El día termino en una agradable cena y una larga sobremesa en el hotel Palacio de Figaredo, donde fuimos tratados a cuerpo de rey por Tinina, su propietaria, también nuestra socia y amiga.


El sábado fue el día de Oviedo
. Había que madrugar porque -misterios del Prerrománico Asturiano- San Julián de los Prados, que allí llaman Santullano, sólo se puede visitar antes de las 12 de la mañana. Estuvimos un buen rato viendo la iglesia más importante que nos ha llegado del reinado de Alfonso II, su perfecto diseño exterior y la Parte del grupo en Santa Cristina de Lenabelleza de su interior cubierto por la decoración pictórica, muy influida por el arte romano, que se conserva en su interior.

Dedicamos el resto de la mañana a los monumentos del Naranco, admirando Santa María del Naranco, una maravilla arquitectónica construida, como Santa Cristina de Lena, por un arquitecto y un equipo geniales de los que no se sabe nada excepto que construyeron para Ramiro I, a mediados del siglo IX, tres edificios que rompían tanto desde el punto de vista estético como desde el técnico, con toda la arquitectura europea occidental de su época, lo que se confirma en la parte que se conserva de la cercana iglesia de San Miguel de Lillo, que visitamos a continuación, también ramirense y construida por el mismo arquitecto, aunque quizá la terminara otro, pero destruida en sus dos tercios por un corrimiento de tierras en el siglo XII.

Después comida en Oviedo, donde tuvimos la suerte de encontrarnos con que se celebraba la salida de los franceses de Asturias y ¡cómo no! se festejaba en gran parte de sus restaurantes con el “Menú del Desarme”, al que nos apuntamos varios de nosotros, tarde libre en Oviedo y cena y sobremesa en el Palacio de Figaredo.

Domingo dedicado a Alfonso III. Después de despedirnos de Tinina y su “Palacio”, salimos rumbo a San Salvador de Valdediós, para visitar el mejor exponente que se conserva del reinado de Alfonso III, situada en un precioso valle al que parece que se retiró este monarca cuando, después de 50 años de reinado, fue depuesto por sus hijos. Se trata de una bella iglesia de tres naves y tres ábsides planos, según el modelo asturiano habitual, aunque abovedada como las construcciones ramirenses, con un pórtico en el costado sur y en la que empieza a aparecer la influencia mozárabe.

Como fin del viaje y del prerrománico asturiano, después de comer en Mansilla de las Mulas y de volvernos locos con el navegador, llegamos a San Miguel de Escalada, primera iglesia mozárabe, también construida con el apoyo de Alfonso II, y partiendo de una planta semejante a Valdediós, en la que pudimos analizar cómo los mozárabes, aun respetando el diseño básico de las iglesias asturianas, pudieron construir algo también de gran belleza y a la vez tan diferente.

Desde allí, también según lo previsto, volvimos a Madrid.

Otras cuestiones a destacar.

  • La calidad del Arte Prerrománico Asturiano. Es interesante destacar que en una encuesta informal a la vuelta del viaje sobre qué monumentos habían resultado más interesantes, las opiniones eran muy distintas. Habían gustado todos, pero era imposible definir entre todos el que más había gustado de los seis visitados.
  • Lo importante que es en un viaje de este tipo los elementos del entorno: el trato de las gentes de los lugares visitados, la gastronomía de la zona, el paisaje o la selección del alojamiento, entre otros factores influyen sensiblemente en el éxito del viaje.
  • Lo fácil que resulta encontrar una actitud positiva en un grupo de personas interesadas en el objetivo del viaje propuesto. Agradecemos a todos los viajeros su actitud positiva, su buen humor y su colaboración para el buen éxito del viaje. 

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