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Introduction of Alto Aragon Art

Un caso muy especial es el formado por un importante número de iglesias construidas en el Alto Aragón entre los siglos VIII y XI, la mayor parte de ellas con la misma estructura, formada por un ábside semicircular y una nave rectangular de anchura semejante. Aunque habitualmente se las ha considerado como integradas en el arte mozárabe, desde nuestro punto de vista forman un grupo de características muy distintas, dentro del Prerrománico Español.

Agradecimietos

Antes de comenzar el análisis de una fase tan interesante del Arte Altomedieval Español, consideramos fundamental mencionar tres circunstancias que han hecho posible esta parte de nuestra página:

  • Los magníficos estudios sobre este Arte desarrollados por D. Antonio Durán Gudiol, que nos han permitido tener noticias de un conjunto de edificaciones situadas en el Alto Aragón que eran prácticamente desconocidas antes de la publicación de sus trabajos.
  • La labor desarrollada durante muchos años por Los Amigos del Serrablo, no sólo reconstruyendo o restaurando una gran parte de esas edificaciones, sino además descubriendo otras que sin ellos nunca habríamos conocido.
  • La ingente tarea que ha desarrollado nuestro amigo Antonio García Omedes, visitando, fotografiando y describiendo en su página sobre Románico Aragonés, cientos de construcciones románicas de Aragón, ya que su información es la base de este trabajo. Además debemos agradecerle la posibilidad que nos ha dado de utilizar sus fotografías en nuestra página. Por lo tanto hemos decidido incluir en esta área exclusivamente fotografías de Antonio G. Omedes y enlazar, también con su aprobación, con su descripción de cada iglesia, en lugar de desarrollar fichas de las más importantes como en el resto de nuestra página, ya que, dentro de nuestro objetivo de ofrecer la mejor información posible sobre Arte Prerrománico Español, nunca habríamos podido conseguir un trabajo tan completo como el que Antonio ha desarrollado sobre este tema. Por lo tanto nuestro agradecimiento en este caso es doble.


INTRODUCCIÓN 

Llamamos Arte AltoAragonés a un conjunto de iglesias, de características muy definidas, que se construyeron en todo el norte de la provincia de Huesca durante el periodo que media entre la invasión árabe en el año 711 y la primera mitad del siglo XII, al menos cincuenta años después de la implantación definitiva en la zona del estilo románico y de la liturgia gregoriana.

Lo primero que se destaca al analizar esta zona y periodo es la gran cantidad de iglesias que se edificaron, compartiendo la mayoría de ellas un mismo diseño y diferenciándose únicamente en pequeños detalles de estilo que se fueron modificando a lo largo de esos años.

En efecto, al estudiar los edificios religiosos construidos a lo largo de la alta Edad Media en esta zona, encontramos un gran número de casos en qSanta Maria de Isún de Basa (S. IX). Foto gentileza de RomanicoAragones.comue la estructura original de la iglesia, sin tener en cuenta las modificaciones que se efectuaron en la mayoría de ellas en siglos posteriores, ofrece una forma totalmente uniforme, basada en un ábside semicircular cubierto con bóveda de horno, que se suele conservar en su estado original, y una nave rectangular con techumbre plana, que en casi todas ellas ha sido reconstruida en época posterior. En algunas también existe una torre, aunque habitualmente suele ser de construcción más moderna. En los pocos casos en que disponen de varias naves, generalmente se trata de una multiplicación por dos o por tres de ese modelo, a veces en distinta época, manteniendo un ábside semicircular del mismo tipo para cada nave y cada uno de ellos con la decoración correspondiente a su fecha de edificación. Esta uniformidad significa una diferencia fundamental respecto a los estilos artísticos con que se las ha querido relacionar habitualmente, el mozárabe y el lombardo, ya que una de las características principales de ambos es la libertad de que disponían sus constructores en cuanto a la forma de sus iglesias, absolutamente contraria a la uniformidad que se implantó en esa época en Aragón.

De hecho, nos encontramos ante algo realmente atípico en el arte altomedieval europeo – si exceptuamos la normalización que, como hemos explicado en nuestro estudio del Arte Asturiano, se mantuvo durante unos cien años en la forma de las iglesias asturianas a partir de Alfonso II, es decir, en otro arte de “reconquista” -, ya que no existe ningún otro caso en el que se utilizara, en la mayoría de las iglesias construidas, un diseño fijo durante más de trescientos años, independientemente del estilo imperante en cada momento, que sólo se reflejaba en algunos detalles de la decoración, siempre dentro del mismo modelo. Ni siquiera, como veremos, el paso del rito mozárabe al gregoriano supuso en muchos casos, al contrario que en el resto de España, ninguna modificación a esa estructura, que se mantiene desde iglesias claramente prerrománicas hasta otras, ya bien entrado el siglo XII, que disponen de una decoración que corresponde a una fase muy avanzada del románico. De hecho, se podría pensar que ya en su origen el diseño estaba más adaptado a ritos europeos que al mozárabe, lo que como veremos no es inverosímil.

Los estudios que existen sobre el Arte Altoaragonés de esta época y, sobre todo, sus propuestas de datación, se han basado principalmente en referencias históricas que en general no hablan de su fecha de construcción, sino de donaciones u otras circunstancias posteriores a la misma, y en sus detalles decorativos, como arcos de herradura, bandas de baquetones o arquerías ciegas. Aunque todos ellos son importantes, creemos que no se ha prestado la suficiente atención al detalle fundamental, totalmente exclusivo de esta zona y periodo y que pensamos que no puede ser más que generado en la zona ya, que no existen antecedentes fuera de ella: el diseño de un modelo fijo, basado en un ábside semicircular cubierto por bóveda de horno y una nave rectangular y los motivos para que se mantenga la misma estructura en un número tan elevado de iglesias y durante tan largo periodo.


OBJETIVOS

San Pedro de Lárrede (S. IX). Foto gentileza de RomanicoAragones.comDesde nuestro punto de vista no nos encontramos ante construcciones mozárabes, lombardas o románicas, sino ante una fase totalmente definida dentro del Arte Prerrománico Español que, siguiendo la nomenclatura de Antonio Durán Gudiol, posiblemente la persona que mejor ha conocido y analizado este conjunto de iglesias, podemos llamar “Arte AltoAragonés” que, en la misma línea, se podría a su vez dividir en varios estilos, dependiendo del tipo de decoración que complemente la estructura básica, pero considerándolo siempre como un arte específico, totalmente diferenciado. Esto implica, a la hora de estudiar un fenómeno tan especial, analizar los condicionantes geográficos, históricos y sociales, siendo éstos últimos posiblemente los más importantes, además de estudiar las características estéticas y de estructura de cada uno de estos edificios, sobre todo teniendo en cuenta que, como ya hemos mencionado, aunque en algunos casos existen referencias documentales, en casi todos ellos son posteriores a la construcción de la iglesia, fecha que habitualmente no nos consta.

En este caso para nuestro trabajo existe además una circunstancia muy especial, ya que partimos de una descripción y una información gráfica inmejorables de cada una de esas iglesias existente en la página de Románico Aragonés creada por Antonio G. Omedes, lo que nos ahorra el desarrollo de las fichas de los monumentos más importantes como estamos haciendo para el resto de las fases, ya que hemos preferido, con su aprobación, ofrecer el enlace con la ficha correspondiente de esa página.

Debido a todo ello, el objetivo de nuestro estudio es doble: por un lado, seleccionar, de entre todas las iglesias de la zona, las que pertenecen a lo que consideramos Arte Altoaragonés, agruparlas por estilos según sus características principales, analizando previamente estas características y sus antecedentes, y, en la medida de lo posible y con todas las reservas que cada lector quiera aplicar, establecer para cada una de ellas una fecha aproximada de construcción. El otro objetivo consiste en intentar encontrar una explicación al hecho de que se mantuviera durante tanto tiempo el mismo modelo, dentro de unas fronteras y unas circunstancias artísticas, políticas y sociales tan variables.

METODOLOGÍA

San Andrés de Sorripas (S. XI). Foto gentileza de RomanicoAragonés.comLa tarea en principio resulta ardua ya que se trata de seleccionar, de entre más de 300 edificaciones, las iglesias a incluir en el estudio, analizarlas y situarlas históricamente en base a la forma en que se presentan, en cada una de ellas un conjunto limitado de características muy definidas. Para ello es necesario situar previamente en el tiempo las diferentes formas que pueden presentar en cada caso esas características, pero teniendo en cuenta las posibles combinaciones en que se pueden presentar varias características independientes entre sí. Por lo tanto, hemos intentado aplicar una metodología muy diferente a la utilizada para el estudio de las demás fases del Arte Prerrománico Español, basada en la definición de esas características principales y las distintas formas en las que suelen aparecer, a las que se asigna un valor, basado en circunstancias históricas y artísticas, en número de años a añadir a una fecha base, también definida previamente, para obtener una fecha aproximada de construcción. A partir de ello ha sido posible definir un algoritmo que permite calcular automáticamente la fecha de construcción estimada de cada iglesia marcando en el algoritmo la forma en que aparece cada una de esas características en ella.

De acuerdo con nuestro primer objetivo el trabajo a desarrollar, después de seleccionar las iglesias a incluir en este grupo, ha consistido en definir ese algoritmo y, con él, obtener una fecha de construcción aproximada de las iglesias seleccionadas, distribuirlas en varias fases o estilos y presentarlas por esas fases, tanto en un Diagrama por Fechas, como en un Índice de Iglesias por Comarca y Fases, y por Fase y Comarcas, definiendo para cada una de ellas los parámetros utilizados en el algoritmo, una Relación por Fechas con una descripción general de cada iglesia y el enlace con su ficha en la página ya mencionada de Románico Aragonés y un Plano del Alto Aragón.

En esta versión preliminar presentamos los resultados obtenidos en el análisis, según las premisas indicadas, de las treinta y nueve iglesias seleccionadas en la comarca de Alto Gállego y en fases posteriores iremos añadiendo el resto de las comarcas del Alto Aragón


PREMISAS BÁSICAS

Evidentemente este proceso nos ha obligado a definir una serie de premisas básicas que describimos a continuación:

-Descripción de las características principales del Arte Altoaragonés a valorar y sus posibles formas de presentación en estas iglesias. Análisis de los posibles antecedentes históricos y artísticos de cada una de ellas y cálculo del factor de tiempo a aplicar en cada caso.

-Definición y datación de las distintas fases. Características principales de cada fase.

-Forma de selección de las iglesias a incluir en el estudio. Datación automática de cada iglesia. Asignación de fase.

 

ANÁLISIS DE RESULTADOS (Provisional)

En principio nuestro sistema de datación de las iglesias que hemos llamado, de acuerdo con la nomenclatura de A. Durán Gudiol, de Arte AltoAragonés, ha partido de unas premisas, no demostradas, que nos parecían probables atendiendo tanto a sus características artísticas como a los acontecimientos históricos que se sucedieron desde el año 711 hasta mediados del siglo XII.

Esas premisas básicamente eran:

  • En la época visigoda había una gran raigambre monástica en toda España, también comprobada en el caso del Alto Aragón.
  • El ábside semicircular no proviene de la arquitectura española inmediatamente anterior, sino del arte carolingio.
  • Los arcos de herradura encontrados son mucho más parecidos a los visigodos que a los mozárabes
  • La que llamamos arquería serrablesa no tiene nada que ver con el arte lombardo, no sólo porque es una decoración diferente, sino porque, de acuerdo con las dos premisas anteriores, las primeras iglesias del grupo serían anteriores a la aparición del arte lombardo. Sin embargo sí encontramos arquerías ciegas de un tipo semejante, aunque no idéntico en algunos dibujos de abadías carolingias que han llegado hasta nosotros.
  • La decoración de las iglesias fue variando de estilo según su fecha de construcción, pero se mantuvo la misma estructura.
  • Parece razonable considerar que un número tan grande de edificaciones se hubieran construido en más de los 200 años que contempla la datación tradicional, por lo que plantearse, por los motivos expuestos en los puntos anteriores, que se comenzara a construirlas ya desde la época de dependencia carolingia, podría resultar razonable.

Perodos considerados:


Primeros resultados:

Avance de la línea de conquista, según A. Ubieto. Pulsar para ampliar.Nuestra sorpresMapa de situación de las iglesias del Alto Aragón. Ver detalle.a – y nuestra satisfacción – ha sido ver cómo los diferentes colores   de esos estilos iban cayendo siempre dentro de lo que llamamos “línea de conquista” para cada periodo. En efecto, vemos que mientras las consideradas “Visigodo-Mozárabes” están situadas muy al norte, en los alrededores de Biescas, las del “Primer Serrablés” siguen el río Gállego, entre Biescas y Sabiñánigo y la más meridional del “Segundo Serrablés” es la de Ordovés. Sin embargo las de las tres últimas fases se extienden por todo el Alto Gállego, que ya había sido reconquistado en esos periodos.

Si comparamos este plano con los de la situación de la línea de conquista hacia los años 920, en el siglo X y en el reinado de Sancho III el Mayor que proporciona Agustín Ubieto, vemos que hay una coincidencia muy estimable.
No obstante seguimos insistiendo que sólo exponemos una teoría y que sólo ha sido estudiada una parte del territorio a analizar.


CONCLUSIONES
(provisionales)

Ábside de Saint Germigny-des-Prés (806)Como hemos definido más arriba, teníamos dos objetivos principales al comenzar nuestro análisis de las iglesias prerrománicas altoaragonesas. El primero era obtener una datación normalizada de las mismas, utilizando para ello parámetros que entendemos no han sido muy tenidos en cuenta en las dataciones existentes, mientras que el segundo, posiblemente más ambicioso, sería intentar analizar los motivos, artísticos, históricos y sociales por los cuales existen tantas iglesias de esa época en la zona y porqué se mantuvo durante más de trescientos años una estructura fija en la mayor parte de las iglesias de la zona.

Partiendo de la base de que sólo hemos efectuado hasta ahora un análisis parcial, y de que nuestras premisas iniciales pueden ser discutibles, podemos avanzar ya algunas conclusiones provisionales, que exponemos a continuación únicamente como un apunte preliminar a completar cuando se hayan analizado por este procedimiento las iglesias de toda la zona.

La coincidencia expuesta entre la situación geográfica de las iglesias de cada fase y los límites del territorio cristiano en el periodo correspondiente, permite considerar los parámetros utilizados para la datación al menos como posibles, e incluso como probables, lo que modificaría en gran parte los estudios sobre el Arte AltoAragonés efectuados hasta el momento, fundamentalmente en los siguientes puntos:

  • El ábside semicircular y las arquerías serrablesas provendrían del arte carolingio y las primeras iglesias se habrían construido a principios del siglo IX.
  • Los arcos de herradura utilizados serían una continuación de la arquitectura visigoda existente en la zona, tanto por su forma como porque en su fecha de construcción aún no podemos hablar de un arte mozárabe.
  • La única edificación claramente influenciada por el arte árabe es la torre de San Bartolomé de Gavín, situada en una iglesia de construcción anterior, posiblemente visigoda, y que pensamos fue imitada en algunas torres posteriores como la de San Pedro de Lárrede. No obstante, no creemos que sea encuadrable en el arte mozárabe, ya que no existe ningún otro ejemplo de este tipo en el resto del mozárabe español. Sin embargo, sí se encuentran posteriormente muchas torres de este tipo en el mudéjar aragonés. Entendemos que la torre de Gavín es un hecho aislado dentro de nuestro grupo, que exigiría un estudio específico.
  • El Arte AltoAragonés no sólo no es una rama del arte mozárabe, sino que la normalización que presenta en el diseño de sus iglesias durante tan largo periodo, es absolutamente contraria al espíritu ecléctico que, heredado del visigodo, permitió a los constructores mozárabes edificar iglesias de estructuras tan diferentes entre sí. Un ejemplo de arte mozárabe en la zona es la iglesia baja de San Juan de la Peña, no incluida como AltoAragonés, pero relacionada con otras construcciones mozárabes navarras, como San Millán de Suso.

 

De acuerdo con todo lo anterior, podemos considerar al conjunto de estas iglesias como el resultado de un diseño propio, nacido en las iglesias del “Primer Serrablés”, diferente del resto de los movimientos existentes en esa época en el occidente de Europa aunque, por supuesto, influido por algunos de ellos.Iglesias AltoAragonesas en el eje Biescas-SabiñanigoEl segundo tema es de más difícil respuesta: Se trata, por un lado, de intentar encontrar una explicación a la construcción de tan gran cantidad de iglesias a lo largo de unos tres siglos en el Alto Aragón. En efecto, entre la Jacetania, el Alto Gállego, el Sobrarbe y el norte de la Ribagorza, se pueden localizar cientos de iglesias prerrománicas o del primer románico. Por ejemplo en el rectángulo que forman Aisa, Jaca, Sabiñánigo y Biescas, de menos de 200 Kms2 existen 54 iglesias de esa época, una cada menos de 4 Kms2, y en una pequeña franja de 4 Kms alrededor del eje Biescas-Sabiñánigo, en total unos 50 Kms2, hay 22 iglesias, una cada 2,5 Kms2, 14 de ellas de tipo AltoAragonés. Por otro lado, se trataría de analizar porqué se mantuvo la misma estructura – ábside semicircular más nave rectangular – a lo largo de más de tres siglos e independientemente del tipo de poder político que existió en cada momento, algo único en el arte medieval y posterior.

Aún planteándonos que, huyendo de los árabes, muchos cristianos emigraran a esas montañas en las que parece que les dejaban vivir relativamente “a su aire”, resulta una proporción excesiva, pensamos que muy superior a cualquier otra zona en la Europa de esa época. Resulta aún más sorprendente al saber que había otras muchas iglesias y monasterios, perfectamente documentadas y hoy desaparecidas y que, debido a las algaradas árabes, muchas de ellas fueron reconstruidas total o parcialmente a principios del S. XI y, a pesar de ese esfuerzo, se seguían construyendo otras.

Se pueden plantear muchos posibles motivos, ninguno de ellos suficiente en sí mismo para justificarlo, pero que podrían aportar una parte de la explicación combinando un conjunto de ellas:

  • En esa zona existió una importante tradición cristiana y monacal desde la época tardorromana, continuada en la época visigoda y, por lo que estamos viendo, ampliada en los primeros tiempos de la reconquista, no sólo por los habitantes de la montaña, sino también por las gentes huidas desde el primer momento de las zonas más bajas de Aragón ocupadas por los árabes.
  • San Bartolomé de Gavín, puerta de acceso del templo a la torre. Foto gentileza de RomanicoAragonés.comEl cristianismo era el elemento aglutinador, no sólo entre estos grupos heterogéneos, sino también entre ellos y el Imperio Carolingio, que pareció desde el primer momento como su único apoyo firme contra los invasores islámicos. Parece razonable que lo convirtieran en la seña principal de identidad de la conciencia antimusulmana que se debió crear en estos territorios y que daría origen a la reconquista, como sucedió en Asturias en la misma época y en circunstancias muy semejantes, y que esto les impulsara a ir “marcando el territorio” en la medida en que lo iban ocupando, no sólo frente al enemigo, sino también como elemento diferenciador de cada pequeño núcleo de población respecto a los del entorno. Otra posibilidad a tener en cuenta es que además, estas iglesias fueran probablemente el edificio más fuerte de los que había en cada uno de esos núcleos, por lo que su construcción podría tener también una cierta importancia defensiva en un territorio y una época tan convulsos.
  • Un tema a destacar es que este movimiento constructivo parece haberse creado y mantenido por la población de a pie, de forma totalmente independiente de los poderes políticos de cada momento. Incluso bajo el reinado de un monarca de la importancia que tuvo en toda España Sancho III el Mayor se siguieron edificando estas iglesias, tan distintas de las que se estaban construyendo en el resto de sus territorios, de las que sólo hay en la zona el ejemplo de San Juan de la Peña. Pensamos que el impulso surge de unas gentes que, aunque posiblemente de diferentes procedencias, tienen un objetivo común y quieren demostrarlo al menos en la religión y en su arquitectura, impulso que posiblemente aprovechasen los distintos gobernantes, pero que no habían generado ellos.
  • Relacionado con la anterior hay que tener en cuenta la forma de desarrollo interno de las comunidades rurales de los Pirineos, y sobre todo su sorprendente disgregación. Parece evidente que en los siglos IX-XI muchas comunidades rurales alcanzaron el desarrollo suficiente para construirse sus propios edificios de culto, siempre con posterioridad a la creación de los núcleos (lo que los franceses llaman “village a maisons” o “village pyrénéen”). Hay noticias de que en Urraul Bajo, cerca de Sangüesa (una zona de Navarra semejante a la analizada) se excavaron bastantes poblados alto medievales, y se veía como en cada pequeña aldea se había construido una pequeña iglesia prerrománica, de planta rectangular, con técnicas similares a las viviendas, de manera que la densidad de iglesias resultante es también muy alta, aunque en este caso su estructura es mucho más simple que en las altoaragonesas.
  • Otra posible causa que apuntan algunos autores sobre esta proliferación de iglesias es de tipo económico, ya que parece ser que las comunidades que mantenían una iglesia no tenían que pagar los diezmos. No parece un motivo suficiente, pero sí sería una ventaja sustancial a añadir a todo lo expuesto
En cuanto al mantenimiento del mismo tipo de estructura de las iglesias durante tan largo periodo, es interesante destacar que dentro del periodo de más de seis siglos, entre el arte romano y el románico en España, sólo dos fases han generado un tipo de construcción normalizada, ambas en pequeños núcleos montañosos, que se libraron gracias a esa orografía – y quizá al poco interés que generaban desde el punto de vista económico – de la dominación musulmana, y que fueron el origen de los dos focos más importantes de la reconquista: Asturias y el Alto Aragón. Los motivos de la misma se pueden extraer de los puntos anteriores: objetivo común de supervivencia, la religión como seña principal de identidad de la conciencia antimusulmana y como bandera de enganche contra el enemigo, y las iglesias como necesidad de una referencia clara y homogénea Pero la génesis y el desarrollo de ambos fueron muy diferentes, lo que condicionó la duración del periodo en que se mantuvo la normalización:
  • Mientras en Asturias el movimiento normalizador fue generado desde la monarquía por Alfonso II el Casto, pensamos que en Aragón surgió del pueblo.
  • La estructura de la iglesia tipo asturiana es mucho más compleja que la de la serrablense.
  • La rápida expansión del reino asturiano modificó en cien años las condiciones que habían generado esa necesidad, el desplazamiento de los centros de poder y los contactos con otras culturas, que agotaron rápidamente su modelo, mientras que en Aragón se mantuvieron de forma muy semejante durante 300 años. En este punto es interesante resaltar que sin embargo Navarra, de expansión también mucho más rápida, sí se fue actualizando a lo largo de ese periodo, adoptando primero el arte mozárabe y, dando la entrada en España posteriormente a la reforma cluniacense, la liturgia gregoriana y el arte románico.

 

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